Solo un destello rojo en el horizonte blanco de Brawn. El británico Jenson Button conquistó su cuarta pole de la temporada en Montecarlo, allí donde la primera posición de la parrilla es más cotizada y determinante. El brasileño Rubens Barrichello firmó el tercer mejor tiempo para refrendar el dominio de los de Ross Brawn, por si quedaban dudas. Pero Kimi Raikkonen se coló en la segunda plaza, una posición rutinaria para el finlandés en los últimos años pero que constituye una gran novedad en este revolucionario 2009. Emerge de las profundidades abisales del Mundial Raikkonen, quizás arrancado de su letargo por el aroma de los laureles del Gran Premio de Mónaco. Con el finlandés en la primera línea de salida y Felipe Massa en el quinto puesto, gana enteros Ferrari, quizás espoleado por su batalla con la Federación Internacional del Automóvil por el límite presupuestario con el que se le cortarían las alas a los ricos en el 2010. Pero, sobre todo, mantiene el pie sobre el acelerador Brawn porque, sin ningún quizás, en este momento es la escudería hegemónica.
Barcelona no reinventó el campeonato, como muchos preveían, y Mónaco ( 14.00 horas, La Sexta ), con todas sus singularidades, tampoco parece que vaya a dinamitarlo. En un trazado en el que adelantar es casi prohibitivo, Button puede poner rumbo hacia otra nueva victoria.
Raikkonen, que hace más de un año que no logra un triunfo, parece la única alternativa al nuevo poder establecido. Porque esta vez los Red Bull de Sebastian Vettel y Mark Webber se han quedado relegados a la cuarta y la octava plazas. Un pequeño parón para los del mago Adrian Newey precisamente en el trazado con mayor exigencia aerodinámica. Fernando Alonso alcanzó la novena posición después de haber firmado el mejor tiempo en las sesiones libres de ayer, cuando iba descargado de gasolina. La realidad hizo bajar muchos puestos al asturiano, que sigue situado en la zona media de la parrilla con el objetivo de pescar algún punto en la carrera.
Fiasco de Toyota
Montecarlo demostró su cara implacable ya en la Q1. Los Toyota y los BMW ni siquiera pudieron acceder a la siguiente tanda de la clasificación. Aunque las víctimas ilustres fueron Felipe Massa y Lewis Hamilton. Massa disfrutó de una segunda oportunidad en un circuito que suele negarlas tras besar los guardarraíles con el morro de su monoplaza. Hamilton fue incapaz de controlar su McLaren en la curva de Mirabeau y tuvo que retirarse.
Mientras el Mundial quema grandes premios, siguen produciéndose movimientos en esa otra carrera paralela, la que lleva a la próxima temporada. El US F-1 confirmó su inscripción en el Mundial del 2010. Antes lo había hecho el Campos Meta 1. Poco a poco se forma un frente de nuevas escuderías que se agarran al límite presupuestario. Los peces grandes son devorados por los pequeños en los circuitos y quieren mantenerse intactos en los despachos.