Como un motor diésel, de forma progresiva, la máquina que Rafa Nadal lleva dentro se puso en marcha ayer en París. Con algún apurillo más de los esperados ganó al brasileño Marcos Daniel por 7-5, 6-4 y 6-3 en poco menos de dos horas y media. Mañana jugará contra el ruso Teimuraz Gabashvili en la segunda ronda. Su triunfo supone el número 29 de forma consecutiva en Roland Garros, más que ningún otro jugador en la historia del torneo. Supera los 28 del mítico Bjorn Borg cuando encadenó los títulos de 1978 a 1981 sin pausa -ya había ganado en 1974 y 1975-. Después, se retiró del tenis sin romper esa racha.
El brasileño se aplicó a la única receta que tenía para plantar cara al número uno mundial en su rincón favorito, la pista central de Roland Garros. Acortó los puntos, atrajo a Nadal a la red, evitó que la máquina se pusiera en marcha variando el juego. El plan le sirvió para descolocar al español, disfrutar de alguna ventaja y divertir al público.
«Un primer partido siempre es difícil de jugar. Estaba un poco nervioso, ya que es un torneo muy especial para mí, pero me siento muy bien», aclaró Nadal después de un encuentro algo irregular contra el número 97 del ránking mundial. Nunca llegó a vivir situaciones delicadas. Y su comienzo recuerda al de otros estrenos en el torneo de Roland Garros, como el año pasado ante el brasileño brasileño Thomaz Belucci, el anterior con Del Potro o en sus dos primeras ediciones frente a Robin Soderling y Lars Burgsmuller.
«Las piernas paradas»
El debut le activa, y a partir de ahí, Nadal va a más. «Tenía las piernas más paradas de lo que están habitualmente. Y en este deporte, las milésimas cuentan porque hace que llegues antes a la bola y la pilles mejor. Jugué un poco corto, sin esquema y regularidad, y eso es clave. Hay que jugar más metido de la pista y con electricidad en las piernas», explica el mallorquín.
De todos modos, Nadal descarta que no llegue en óptimas condiciones físicas al torneo: «Me encuentro bien».
Daniel sufrió, sobre todo, con el bote alto de la bola de Nadal sobre su revés. «Para ganarle hay que tener un buen revés», admitió el brasileño. «Con el 3-1 a mi favor en el segundo set, pensé que le podía hacer daño, pero de pronto te metía bolas en ángulos inalcanzables y solo él puede hacer eso», añadió.
Nadal, invicto desde siempre en París, no pierde un set desde la final del año 2007, cuando ganó a Roger Federer en cuatro mangas. Su rival de mañana, el ruso Teimuraz Gabashvili, ocupa el puesto número 72 de la ATP.