El ex piloto Adrián Campos consigue una plaza para su equipo en el próximo Mundial
13 jun 2009 . Actualizado a las 03:08 h.Si el dinero no lo impide, que todo puede ser, habrá un equipo español en la Fórmula 1. La vieja aspiración, embutida siempre bajo el manto de lo imposible, de la falta de infraestructuras y apoyo logístico, se concretará la próxima primavera si el ex piloto y ahora empresario automovilístico Adrián Campos es capaz de garantizarse un soporte financiero o, lo que es lo mismo, entre 45 y 60 millones de inversión, que avale su plan para la fórmula 1. Ayer recibió la bendición de la Federación Internacional (FIA). Es uno de los tres equipos elegidos (junto a los americanos USF1 y el británico Manor) para integrar la parrilla del 2010.
«Tenemos el coche preparado desde hace tiempo», dice jovial a primera hora de la mañana Adrián Campos, que esperaba el visto bueno desde el viernes. El proyecto de Campos (que fue piloto de Minardi entre 1987 y 1988) se empezó a gestar hace tiempo. Desde que el pasado julio Alejandro Agag compró la parte del equipo de GP2 que compartían, Campos comenzó a trabajar en un sueño quimérico: llegar a la Fórmula 1.
Ya lo había intentado hace seis años, de la mano de Telefónica, pero la idea le resultó inviable a Bernie Ecclestone, que resumió el plan con un despectivo «rubbish» (basura). Ahora, asociado a la empresa de representación deportiva Meta Image, ha llegado a su destino.
Adrián Campos cuenta con un fabricante de coches deportivos de toda la vida (Dallara) y un motor que reaparece en la fórmula 1 (Cosworth) como soportes de su infraestructura tecnológica.
Dispone, incluso, del interés mutuo que existe con Pedro Martínez de la Rosa. El probador de McLaren quiere correr y Campos quiere un piloto de su talla. Aunque, según dijo este viernes, «sin que esto sea una casa de beneficencia para los españoles». Y dispone de más candidatos para el otro volante, que probablemente serían de pago. Es decir, Sergio Pérez, Roldán Rodríguez o Vitaly Petrov tendrían que aportar un patrocinador personal para correr.
Falta lo más importante, el dinero. La semana pasada, Agag comentaba que se necesitan mucho más que 45 millones (la cifra que pide la FIA) para entrar en la F-1, además de instalaciones y sedes. Pero Campos no permite que se dude de su financiación: «Tenemos la fábrica de Dallara y tendremos inversores», cuenta confiado.