España va a lo suyo y se mete en semifinales

DEPORTES

David Villa anotó el único gol de un partido denso ante un Irak ultradefensivo que nunca optó a la victoria

18 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

España juega al fútbol. Irak, no. La ley que rigió el fútbol europeo esta temporada de la mano del Barcelona sigue vigente en Sudáfrica, lejos de derogarse a corto plazo. El dominio abrumador en el manejo de la pelota de la selección frente a un rival anclado en un dibujo de nueve defensas terminó como debía, con la clasificación española para las semifinales de la Copa Confederaciones. Después de un primer tiempo ficticio (empate sin goles más favorable a los iraquíes), el marcador final fue uno a cero. Demasiado rácano para una afición bien acostumbrada.

La nula asistencia a los partidos a pesar de la entrada libre a los estadios es un fracaso de gran de calibre que Sudáfrica debe corregir para el Mundial.

El césped de corte elevado y el calor contribuyeron a la modorra hispana. Tras el estreno triunfal en la competición, Vicente del Bosque había deseado que Irak se asemejase a la indescriptible Nueva Zelanda. Pero olvidó el factor Bora Milutinovic, ese entrenador doctorado en hacer historia con equipos mediocres. El rival español de ayer mostró un rigor táctico superior a los neozelandeses, renunciando al ataque en busca de un empate a cero o una derrota por la mínima que le pueda valer de algo con vistas a la jornada final de la fase de grupos. Por eso, no se abrió ni para intentar la remontada. La selección, con sus goleadas, decidirá el segundo clasificado del grupo, tal es el nivel inicial de esta Copa Confederaciones.

Con esas premisas, España apostó a sí misma. Jogo bonito marca de la casa. Aunque ayer faltó la brillantez de otras ocasiones, la Eurocopa tatuó algo en el imaginario futbolístico universal; la clave es no traicionarse. Cierto es que tampoco se mintió Irak, con su fútbol de mínimos cimentado en el rebumbio.

Ante un equipo que defiende de forma estática y se diluye en el círculo central, se echaba en falta el «toca y vete» que suele desenredar las madejas malintencionadas ante las que se presenta España de un tiempo a esta parte. Por otra parte, un rival de ínfimo nivel invita al individualismo. La primera internada por banda fruto de un desdoblamiento fue en el minuto 53 y acabó en gol de Villa. Mata, Capdevila y el asturiano solo lo repitieron una vez más. La primera triangulación se firmó en el setenta y ocho. Por eso, hasta entonces, España mareaba en horizontal, con un balance de disparos a puerta no muy superior al de Irak. Así se resume la primera parte, y la mayoría del encuentro de ayer. Tras el descanso, las dos jugadas mencionadas y algo más de pasión por buscar la portería de un tal Kassid.

Las estadísticas iniciales hacían del partido un trámite. Irak, más de un año sin ganar, no jugará el próximo Mundial. España, campeona de Europa, lleva dos años y ocho meses sin perder, bate récords a cada paso que da. Ahora, torpedeó un par de ellos. Igualó el de catorce victorias seguidas de una selección nacional, que ostentaban Brasil, Francia y Australia. Y sumó su 34.º partido invicto y está a solo uno de la marca que dejó Brasil entre 1993 y 1996. Villa (treinta dianas) adelantó a Fernando Hierro y ya es el segundo máximo goleador de la historia de la selección. El treintañero Capdevila dio su tercera asistencia de gol en menos una semana. Este tipo de números, antes, ignoraban a la selección sin remordimiento alguno.

Brasil y las cuentas pendientes

Si Brasil sigue decepcionando e Italia continúa siendo Italia, España podrá resarcirse en semifinales ante la canarinha de tres no-goles que han hecho bastante daño al fútbol español. El anulado a Adelardo en Chile 62, el error de Cardeñosa en Argentina 78 y el gol fantasma de Míchel en México 86.

Moraleja: España crece y la Copa Confederaciones es la mejor terapia de refuerzo de la autoestima de cara a un Mundial que, por fortuna, es inminente.