Siete finales seguidas de Wimbledon, más que ningún jugador en el siglo y pico de historia del torneo. Roger Federer batió ese récord ayer tras despachar su partido con el alemán Tommy Haas por 7-6 (3), 7-5, 6-3. El suizo acapara cinco títulos y un subcampeonato -el del año pasado tras perder un partido épico contra Rafa Nadal-.
Haas, que ya había estado a punto de sorprender a Federer en París, fue un rival más que digno, pero no llegó a inquietar de verdad al suizo, que apenas perdió 11 puntos con su servicio en todo el partido, lo que da idea de la seguridad con la que afrontó el partido, sin conceder siquiera una oportunidad de break al alemán, ex número dos del mundo.
A los 31 años, Haas recuperó protagonismo en la hierba, apostando contra Federer siempre por buscar el camino más corto hacia la red. Fue en vano. Hace unas semanas, el alemán había ganado el torneo de Halle, y todavía como número 34 del mundo, eliminó el miércoles en cuartos de final ante el serbio Novak Djokovic.
Federer, relajado, seguro de sí mismo en busca de su sexto título en Wimbledon, buscará mañana otro récord, el de títulos del grand slam . Con 14, igualó tras su triunfo en Roland Garros con Pete Sampras, al que puede superar si vence a Roddick. Entonces, recuperaría también el liderato del ránking mundial. «Es una magnífica ocasión para entrar en los libros de historia del tenis. No es la única razón por la que juego, pero es importante para mí. No sé si vendrá Pete, él verá», comentó el jugador suizo.
Sobre Sampras, el anterior gran dominador del tenis antes de su irrupción, Federer comentó: «Creo que lo que más admiro es su éxito en Wimbledon, con siete títulos. Es increíble. Tenía el mejor saque que se ha visto en la historia del tenis».