El oro espera a España. Nunca como hasta ahora, ni siquiera dos años atrás en el Europeo de Madrid, la selección española había partido con tantas cabezas de ventajas sobre sus rivales como en esta ocasión. En Polonia se sitúa el gran único reto del baloncesto español, la asignatura pendiente después de 5 platas y 2 bronces. El oro en un Eurobasket en categoría absoluta sería el broche para un verano espectacular (siete de los nueve combinados españoles que han participado en citas internacionales se han aupado al podio) y la confirmación de que Sergio Scariolo dispone de un grupo tan excepcional que solo aprobará si se se aúpa por primera vez en su historia a lo más alto del podio europeo. Al actual campeón del mundo y subcampeón olímpico y europeo no se le puede exigir menos.
Implicación
Además, para confirmar el grado de implicación de un grupo habituado a ganar, nadie ha faltado a la cita. Espantada de Fran Vázquez y lesión de Calderón al margen, Scariolo tiene en sus manos todo el inmenso arsenal de un baloncesto que no ha dejado de producir grandes noticias en los últimos años. Un campeón de la NBA (Pau Gasol), dos referencias en sus equipos en la Liga norteamericana (Marc Gasol y Rudy Fernández), el mejor jugador de la última Euroliga (Navarro), tres jugadores con pasado NBA (Garbajosa, Raúl López y Navarro) y otro trío que ha estado en el último draft (Ricky Rubio, Claver y Llull), dos participantes en casi todos los logros desde el Mundial júnior de 1999 (Cabezas y Reyes).
Todo un arsenal para hacer frente a un ramillete de rivales entre lo que lo más destacable, además de la ausencia de Italia, son las deserciones por problemas disciplinarios (Vujacic en Eslovenia), diferencias internas (Rakocevic, Radmanovic o Milijic, en Serbia) o jugadores que han preferido descansar (Nowitzki, el griego Papaloukas, los rusos Kirilenko y Holden).
Solo España pone en juego todo lo que tiene, como ha hecho desde que la generación de los júniors de oro tomó el poder. Una vez más ellos serán la referencia (Pau Gasol, Navarro, Cabezas, Reyes y Raúl López). Una sabia combinación de los impulsores del baloncesto español del siglo XXI, un veterano que ha recuperado su mejor nivel (Garbajosa), los líderes de la emergente generación posterior (Marc Gasol y Rudy Fernández) y Ricky Rubio, el mayor talento que ha gestado el baloncesto europeo en el último decenio, un director de orquesta que ha protagonizado el mayor traspaso de la historia del baloncesto español y que antes de cumplir los 19 años ya hace cuatro que debutó en la ACB.
Incluso las dos grandes novedades (Sergi Llull y Claver) parecen haberse adaptado de manera inmejorable al grupo. El primero, dotado de un físico prodigioso, es capaz de jugar de base, escolta o alero y ofrece una intensidad defensiva envidiable. El segundo, Claver, está llamado a ocupar el hueco que ha dejado Carlos Jiménez. Un alero alto al que las lesiones han lastrado su progresión, pero que se ha fabricado ya un hueco relevante en el combinado español.
Una derrota y las lesiones
Tan obligado resulta el oro que la derrota en Lituania en el último partido de preparación (primer tropiezo en un amistoso desde el 2005) sonó a cataclismo para los profanos y a toque de atención para los más introducidos. Y es que España solo ha perdido cuatro encuentros oficiales en las tres últimas citas internacionales: dos frente a Estados Unidos en los Juegos de Pekín y uno contra Croacia y Rusia, ambas en el Europeo de hace dos años.
Esa derrota frente a una Lituania con más físico que talento y los problemas de lesiones durante la preparación de la competición son los escasos nubarrones en el horizonte de un Scariolo al que solo le juzgará por el escalón del podio que consiga en Polonia. Pau Gasol, tras una temporada estresante en la NBA, se incorporó más tarde y se lesionó durante un entrenamiento, Mumbrú estuvo ausente en varios encuentros y Rudy Fernández se perdió el choque de Lituania. Leves contratiempos para una España en cuyo horizonte no se atisba ningún rival capaz de hacerle sombra.Ni siquiera la joven Serbia frente a la que debuta esta tarde ( 21.00 horas, La Sexta ).