En el cuarto de litro, Barberá logró su segunda victoria de la temporada. El valenciano logró por fin recuperar las sensaciones que tuvo a principios de año y en una carrera muy inteligente logró sacarse la elucha por el Mundial.
Misano no esclareció en exceso la clasificación por la primera plaza. Pero sí dejó claro quién no va a ganar. Simoncelli se fue por los suelos mediada la prueba cuando iba segundo y tenía serias opciones de mantener la progresión que traía de citas anteriores. Se subió por el piano a la salida de una curva y su rueda trasera le jugó una mala pasada. Aterrizó en el verde delante de su gente.
Trío inicial
Hasta entonces el de Catolica protagonizó la carrera al liderar un trío en el que junto a él estaban los dos primeros clasificados finales. Bautista tuvo que recurrir a la remontada otra vez por una mala salida, pero se quedó cortado junto a Aoyama y su compañero de equipo Di Meglio en la lucha por el tercer escalón.
Así hubo dos frentes abiertos, uno por la lucha por la victoria y otro por el Campeonato del Mundo. Para conocer el desenlace de ambos hubo que esperar a la última vuelta, porque nadie se dejó nada. Los protagonistas lo dieron todo hasta el último metro.
Por el escalón más alto del podio, Barberá dejó llevar todo el peso de la carrera a Pasini hasta que a falta de tres giros le pasó. La verdadera disputa comenzó entonces con pasadas y repasadas limpias en las que el de Valencia fue más rápido y cerró bien los huecos.
Por el campeonato, el de Talavera tuvo que jugársela y le salió bien. Tras no poder despegar al japonés e incluso rodar a su estela durante muchos minutos, le rebasó en la recta final. Un mal menor. Las espadas siguen en alto.