España se pierde en el camino

José M. Fernández

DEPORTES

13 sep 2009 . Actualizado a las 02:15 h.

España se abona al sufrimiento. Una dolorosa derrota, más inesperada por la forma que por el fondo, frente a Turquía complica incluso su clasificación para los cuartos de final. Ahora, ganar a la dura Lituania y a Polonia es imprescindible.

Una generación ejemplar desde su irrupción está bajo sospecha. Por primera vez en los últimos años, se enfrenta a una situación adversa, y a la que, a falta de una brillantez que ha desaparecido y de una química que se tambalea, debe hacer frente en las condiciones más duras. Algo no funciona. Los más osados apuntan al banquillo y a una federación más preocupada de engordar la caja que de afrontar un reto histórico en condiciones.

El mágico grupo que se ha colgado dos platas y un oro en las tres últimas grandes citas internacionales ha llegado a Polonia con los deberes prendidos con alfileres y amenaza con saltar por los aires en el camino da vuelta. Las lesiones han lastrado la preparación y faltan jugadores cuya ausencia (Calderón o Jiménez) pesa más que su presencia, pero tampoco Scariolo ha encontrado la tecla. Ayer, frente a Turquía, defendió con más ahínco que en las primeras jornadas, ahogó a los dos hombres que, a priori, más daño podían producir (Ilyasova y Turkoglu), pero, además de la sangría bajo los aros que provocó Asik, solo funcionó a espasmos, sin continuidad. Ahora Rudy, ahora Navarro..., pero casi siempre en soledad. De la mano de Ricky y de Rudy se fabricó la primera ventaja (14-8), pero nadie se sumó a la fiesta, ni siquiera un Pau Gasol extrañamente impreciso.

A impulsos se movía España y con impulsos respondía Turquía. Un juego excesivamente trabado y con los hombres altos españoles sufriendo más por los centímetros del adversario que por su calidad. Con todo sin resolver en el descanso (36-34 para Turquía), la situación parecía favorecer a un rival dispuesto a aprovechar en un cara y cruz el superar a la actual campeona del mundo.

Otra racha individual, en esta ocasión de Navarro, abrió las esperanzas de que España, por fin, encontraba el camino. Al espejismo español (9-0) respondió Turquía de nuevo con el trabajo de sus hombres grandes. Tras desaprovechar sus dos momentos estelares (en los inicios del primer y del tercer cuarto), el choque quedaba a una solución de ida vuelta. Una moneda al aire que Turquía firmaba con los ojos cerrados.

Y en ese trance, un par de datos: España anotó 12 puntos en los diez últimos minutos (26 en la segunda mitad), 4 en los dos últimos minutos y medio. Todo un síntoma. Pese a todo, sobrevivió hasta el suspiro final. En otra decisión discutible, Scariolo se jugó los instantes decisivos con Llull, por primera vez en el campeonato, de base. Y para Llull diseñó el seleccionador la última jugada. El madridista se estrelló contra los centímetros turcos.

El diagnóstico lo apuntó Marc Gasol, uno de los damnificados con respecto a los encuentros de preparación: «Estando Pau en el campo nos la jugamos con último chico que ha llegado, y pasan estas cosas». Eso sí, posteriormente, el pívot de Memphis pidió disculpas («fruto de la adrenalina») y se apuntó a la tesis de su hermano: «El balón puede llegar a otro jugador al que los árbitros sí le pueden señalar falta más fácilmente y a otros jugadores a los que no se la van a pitar, como ha ocurrido». Scariolo tiene la palabra. Y José Luis Sáez, el recaudador oficial del baloncesto.