A un par de peldaños del oro

José M. Fernández

DEPORTES

Bajo la batuta de un Pau Gasol de nuevo espectacular, la selección ofreció una lección defensiva

18 sep 2009 . Actualizado a las 11:59 h.

Definitivamente, España ha cambiado. De la noche al día en apenas diez días. Ha vuelto la gran candidata al oro. Y para demostrarlo, nada mejor que una exhibición frente a Francia, el único equipo que hasta ayer caminaba invicto por el Europeo. Una demostración de autoridad en toda regla para, de una tacada, alcanzar la semifinal (mañana frente al vencedor del Turquía-Grecia) y conseguir de forma directa el derecho a defender la corona mundial el próximo año en Turquía.

España se superó así con respecto al equipo que había vapuleado a Polonia solo 24 horas antes. En defensa, provocando un cortocircuito en el juego de un rival que volvió a sus señas tradicionales, esas que lo definen como perfecto hasta un palmo por debajo de la frente. Ricky amargó a la noche a una estrella de la NBA, al base que ha dirigido las operaciones de los Spurs de San Antonio en los últimos años (tres anillos incluidos), pero que ayer fue incapaz de dar coherencia al juego de su equipo. Perfecto, también en ataque. Si frente a Polonia fue Pau Gasol el que marcó el camino, ayer le tocó el turno a Rudy; sus tres triples en el primer cuarto (además de otro de Navarro y uno de Ricky) ayudaron a que Francia se preocupara de algo más que de compensar su déficit de centímetros con el esfuerzo colectivo. Y por ahí le llegó definitivamente la sangría al conjunto francés, incapaz de parar una avalancha de juego espectacular.

Si el primer cuarto (25-15) fue un golpe encima de la mesa, la explicación a que ni Grecia ni Francia quisieran vérselas con el equipo español, el segundo sentenció definitivamente el choque. Francia, el equipo que menos puntos había recibido a lo largo de campeonato (64) se iba al descanso con un saco de 47 puntos. Hasta Mumbrú y la defensa colaboraron, pero apuntilló Pau Gasol, que se fue al vestuario después de anotar ocho puntos consecutivos. Con Parker desesperado y los franceses apelando al milagro exterior, el arte que menos dominan, a España solo le tocaba esperar que su rival bajara definitivamente los brazos.

Nada cambió el tercer parcial. Scariolo no permitió ni un respiro. Pau Gasol, tampoco; hasta el punto de que firmó su actuación más espectacular del torneo. Antes, Garbajosa había enlazado un par de triples consecutivos (55-36). El penúltimo intento de Francia por recuperar el orden era segado por el mejor jugador del baloncesto europeo. Inmenso Pau Gasol, que además de mandar al profesional Turiaf (encomiable su trabajo) al banco con cuatro faltas, volvió a encadenar otra serie de cuatro canastas consecutivas para ampliar la renta hasta los 21 puntos (73-52).

Apretó los dientes Francia, pero era demasiado tarde para que Tony Parker encontrara la brújula a tiempo y la reacción era más desesperada que coherente, un vano intento de maquillar una derrota tan amplia como dolorosa.

Los fantasmas de las primeras jornadas no reaparecieron ni con el 14-4 que encajó el equipo español en el inicio del último cuarto. Para solucionarlo, de nuevo el seguro de vida, Pau Gasol, otra vez al rescate de un equipo que ayer ya no lo necesitaba. El pívot de los Lakers engordó sus estadísticas (28 puntos) y España vivió un final más plácido del que cabía esperar de un choque de cuartos de final de un Europeo. Francia y Grecia trataron de evitar en el cruce a España. Ahora sabemos los motivos. Los franceses lo constataron ayer. Mañana, el turno de turcos (verdugos de España) o griegos.