Elegido mejor jugador de un torneo en el que también ha sido máximo anotador, solo le queda ganar el oro olímpico para sellar una carrera prodigiosa
21 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.«Si te haces soldado, llegarás a general. Si te haces cura, llegarás a Papa», le decía su madre a uno que eligió ser pintor y llegó a Picasso. Y es que a los genios que marcan época se les ve venir desde lejos. Como a Pau Gasol, que comparte con su tocayo el pintor un gen ganador, ese que les permite lograr todo lo que se proponen.
De niño, Pau (6 de julio de 1980, San Boi de Llobregat) destacaba como base en el Cornellá, donde adquirió ese dominio de la bola más propio de un bajito. Pegó el estirón y el Barça se lo llevó para curtirlo. Fue campeón júnior de Europa y del Mundo, pero entonces su papel en la selección era secundario. De hecho, su irrupción en la élite, en el 2001, pilló desprevenidos a los especialistas: desde Barcelona se hablaba mucho más de un Juan Carlos Navarro que era la bomba, cuando de repente dio el gran salto un tal Pau Gasol, elegido mejor jugador de la Copa y del play off final de la Liga. Se mudó al verano siguiente a la NBA contra el criterio de Aíto, que veía la marcha precipitada, y se propuso ser el rookie del año. Lo logró. Como también consiguió ser dos veces All Star y todos los récords individuales de los Grizzlies, a los que condujo tres veces a los play off . Un traspaso un tanto extraño lo llevó a la vera de Jack Nicholson, a los Lakers, donde perdió la primera final, pero a la segunda fue la vencida.
Los pasos de Pekín
El mejor jugador de la historia del baloncesto español ya tiene también el mejor palmarés: al anillo de la NBA hay que añadir la doble corona (Mundial y Europea), y si no tiene la triple es porque los árbitros de la final olímpica de Pekín se saltaron el reglamento para bañar en oro a la NBA liderada por Kobe.
La de ayer es la primera final que gana en la cancha con España, pues en el Mundial 2006 se perdió el partido decisivo al lesionarse en las semifinales de un torneo en el que fue elegido mejor jugador (21,2 puntos y 9,4 rebotes). Máximo anotador en los dos últimos Juegos Olímpicos, Atenas (22,42 puntos) y Pekín (19,6), lo ha sido también del Eurobasket (18,7), así como mejor taponador (2,2) y segundo mejor reboteador (8) tras el polaco Gortat, que promedió 10,8.
Tras bajar del podio en Pekín, se le preguntó si su idilio con España tenía fecha de caducidad. «Tengo 28 años y me queda mucha gasolina. Yo siempre quiero volver y dar el máximo para conseguir todos los retos que nos planteemos con esta selección», declaró entonces y cumplió después. Le podría haber servido de excusa su extenuante temporada, de 104 partidos, con los Lakers. Pero no.
Una peña de amigos
Pau, que gana más de 7,5 millones de euros en su club estadounidense, decidió que su plan para vacaciones iba a ser el de casi siempre: unirse a la peña de amigos que casi todos los veranos se reúnen en busca de algún metal precioso.
Ya entrenando en España a las órdenes de Scariolo, se lesionó el dedo índice de la zurda. Fue operado y llegó a Polonia sin haber podido afinar el motor en ningún amistoso. Tras caer en su estreno ante Serbia, llegó el duelo contra Gran Bretaña; a tres minutos y medio del final, España estaba eliminada, pero Pau lideró una remontada crucial. Su papel en los siguientes encuentros, especialmente contra Polonia, Francia y Grecia, fue demoledor para el rival. Y también fue crucial su papel en la cocina, donde supo apagar con buen tono el incendio que su hermano causó con sus declaraciones sobre el desenlace del partido contra Turquía.
El mayor de los Gasol ha ofrecido su mejor versión en Polonia. Llegó con la firme intención de ganar el oro que se escapó hace un par de años en Madrid, cuando el aro escupió su tiro, destinado a ser el de la victoria ante Rusia. Y se lo ha llevado. Solo otro jugador, Kukoc, logró ganar la NBA y el Eurobasket, pero no en el mismo año. Como Picasso, este Pau logra todo lo que pretende. No sería de extrañar que si al retirarse retoma sus estudios de Medicina, como en alguna ocasión ha dicho, llegue a premio Nobel.