El primer ministro se suma a los elogios dedicados por los medios al nuevo campeón mundial
20 oct 2009 . Actualizado a las 02:20 h.La alegría del nuevo campeón del mundo de fórmula 1, el británico Jenson Button, estuvo acompañada por la de todo su equipo, que en su primer año de existencia pudo disfrutar también del lucrativo título de constructores. Tras la prueba disputada el domingo, el champán salpicaba y la cerveza fluía. Button plantó en la mejilla un sonoro beso a su jefe de equipo y hacedor de campeones, Ross Brawn. El padre del piloto, John, hablaba conmovido de su hijo: «Ahora ha hecho historia».
El británico había sucedido en el palmarés de campeón a su compatriota Lewis Hamilton a falta aún de una carrera para la conclusión de la presente temporada. Las enhorabuenas le llegaron desde las más altas instancias. «Sus actuaciones esta temporada con el nuevo equipo Brawn han entusiasmado a los fans de la fórmula 1 en el Reino Unido y en todo el mundo. Confiamos en que continúen estos éxitos», apuntó el primer ministro británico, Gordon Brown. «Mi más cálida enhorabuena», agregó.
También el multicampeón récord, el alemán Michael Schumacher, felicitó al equipo, en especial a Brawn, con el que ganó sus siete títulos. «Se merecen el título. Si se piensa en la cascada de sentimientos por la que han pasado esos chicos este año, solo se puede decir que se trata de una historia increíble: hace exactamente un año pensaba que todo se había acabado. Me alegro una locura por Ross, al que conozco desde hace mucho tiempo. Se merece este éxito», apuntó Schumi.
En Inglaterra, los medios se rindieron a Button. «Durante diez años, en la fórmula 1 Button se ha enfrentado a la críticas habituales de aquellos que dijeron que era un mero playboy al que le faltaba estómago para la pelea en la serie más dura del automovilismo», destacaba ayer el diario The Times .
Silenciar las críticas
«En la clásica pista de Interlagos silenció las críticas de una vez por todas con una serie de maniobras de adelantamiento fantásticamente ejecutadas», señalaba el prestigioso rotativo.
En The Sun también se podía leer una encendida exaltación del piloto, que «escribió su propia página en los libros de historia, al firmar uno de los más espectaculares retornos del deporte».
Mucho menos cariñosos se mostraron en Brasil, tierra de su compañero y rival Barrichello. «Interlagos vivió la coronación de un piloto mediocre. Button nunca fue un virtuoso», apuntaba ayer la Folha de São Paulo .
A Button, los titulares le importan poco. Antes lo habían afligido aquellos que le recordaban que tras su brillante inicio de temporada esperaba desde el 7 de junio a su séptimo triunfo. Aún espera, pero ya es campeón tras remontar del puesto 14 al quinto y ahora solo importa la celebración. Gracias a la mala carrera de su compañero Barrichello, que en un gran gesto puso a disposición del inglés su jet privado, lo festejó durante toda la noche.
En lugar de viajar a casa el mismo domingo, como en un principio estaba previsto, Jenson Button regresó ayer a Inglaterra. Lo hizo sin la compañía de su bella novia, la modelo Jessica Michibata, que no viajó a Brasil y se perdió la fiesta, que continuará.