El primer gran recital del Chacho en la NBA

José M. Fernández

DEPORTES

01 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El día más feliz de Sergio Rodríguez en la NBA. En su cuarta temporada en Estados Unidos, después de 236 partidos y un cambio de equipo, ha firmado un partido para enmarcar: 24 puntos, su mejor marca como profesional, en otros tantos minutos, además de 5 asistencias y 2 robos de balón. Por fin la genialidad y clase del base español alcanzó su mayor expresión con los Kings de Sacramento al convertirse en el líder que los llevó al triunfo por 112-96 frente a los Hornets de Nueva Orleans.

Bajo la dirección de Rodríguez, los Kings no solo supieron encontrar el camino del triunfo, sino que se vio espectáculo y showtime en las acciones del base canario. Y es que el Chacho, como es conocido entre sus compañeros españoles, ha tenido su día de gloria en el Arco Arena, la cancha en la que brilló Jason Chocolate Blanco Williams a finales de la década pasada, precisamente el jugador, que por sus similitudes de juego, le cedió a Sergio el apodo de Spanish Chocolate cuando en el 2006 llegó a Portland.

El desembarco del base canario en la NBA fue muy distinto al de Rudy Fernández, Marc Gasol o Calderón. La Liga profesional era el sueño confeso de un talento que cumplió 23 años en junio y que ni siquiera cuando militaba en el primer equipo del Estudiantes (2004-06) dejaba de compartir partidillos en la calle con sus amigos de siempre. Campeón y líder del combinado español que conquistó el Europeo júnior del 2004, también formó parte de la selección que ganó el Mundial en Japón en el 2006.

Su trayectoria en sus tres temporadas en Portland estuvo sometida a un auténtico sube y baja. Tan pronto deslumbraba con un recital de asistencias, su mejor virtud, como se pasaba un par de semanas en el banquillo. Algo que lo privó de volver a la selección y que lo ha convertido en el quinto español en la NBA, en un revulsivo para determinadas situaciones. Confía tanto en sus posibilidades que, en los peores momentos, amplió su contrato hasta el 2010 (este año cobra 1,82 millones de dólares) y aceptó un traspaso a Sacramento Kings.

De los 16 partidos que ha jugado su equipo, se ha perdido cuatro, por decisión técnica, pero la madrugada del lunes, por fin, tuvo su gran noche, esa que le puede abrir el camino de la consolidación.

Así lo entendió también su entrenador, el veterano Paul Whestphal: «Sergio le ha pegado una patada a la puerta y la ha derribado para entrar». ¿Para siempre?