Palop echa al Barça de la Copa

DEPORTES

14 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Tocables. Iniesta no alcanzó esta vez la escuadra y Pedrito llego tarde para el gol. El héroe del partido no vistió ayer camiseta blaugrana, sino riguroso luto. Palop eligió un miércoles 13 para jugar, a sus 36 primaveras, el partido de su vida enfundado en el negro del mítico Yashin.

A Guardiola lo bajó de la nube un chaval de su quinta. Andrés privó a Pep de continuar en el 2010 la espectacular racha con la que cerró el 2009. El técnico del Barça se quedó sin su primer título desde que ejerce como tal. En su descargo podrá esgrimir que lo hizo a lo grande, encerrando al rival en el área y acumulando una ocasión tras otra hasta rozar la veintena. Fueron 17 disparos, ocho de ellos a puerta y uno más que acabó en el palo. Todo para obtener el escaso rédito de un tanto a favor; insuficiente para superar la pifia en la que convirtió el partido de ida. Escaldado por la debacle en casa, Guardiola alistó a su once más habitual, rotando solo en la portería.

Tardó sin embargo el Barcelona en ponerse las pilas. Atascados en el charco sobre el que les tocó atacar en la primera parte, los culés pasaron los primeros quince minutos al borde del descalabro definitivo. Lo evitó Pinto con una soberbia intervención en un córner que a punto estuvo de empañar poco después. Clos Gómez se apiadó de él y señaló una falta dudosa cuando Negredo le arrebató el balón al intentar un regate. Poco más ofreció el Sevilla en cuanto a ocasiones claras. Apenas una contra perfecta, ya con el 0-1 y con el rival volcado, en la que Puyol llegó justito para evitar el gol; y un mano a mano de Navas que de nuevo resolvió el árbitro pitando un fuera de juego inexistente.

Ibrahimovic, desacertado

En el otro lado, Palop dio pronto indicios de que se venía su noche, atrapando con seguridad un par de tiros lejanos de Henry para facilitar que su equipo sostuviera el marcador inicial hasta llegar al descanso.

Le ayudó bastante en la tarea Ibrahimovic, que inauguró su lista de despropósitos a la media hora de encuentro mandando a saque de banda la bola cuando estaba a un par de metros de la línea de gol.

Con la segunda parte en juego y ya sobre un césped en condiciones, el Barça fue un vendaval impulsado por Messi e Iniesta. El Sevilla, convertido en equipo de contingencia por las lesiones -la última, la de Perotti, poco antes de empezar el choque- y por la falta de calidad de su centro del campo, se encerró en su área y se encomendó a su portero.

Palop atendió a los rezos y se elevó a los cielos para sacar de la misma escuadra un cabezazo de Ibra de espaldas a portería. Descendió a tiempo poco después para tapar un tiro abajo y a la esquina de Messi y otro más de Henry, instantes antes de ganarle otra vez al argentino en un mano a mano.

Lo intentó también Iniesta en un eslalon espectacular, en el que dejó atrás a un defensa tras otro. La espectacular jugada fue a morir, como casi todas, en las manos del portero del Sevilla. Solo Xavi, en un chut desde la frontal, alcanzó a colocar el cuero en un lugar imposible dando esperanzas a los suyos.

Messi trató de imitarle y el balón tocó el poste antes de que Ibrahimovic lo enviara fuera a puerta vacía. Entró Bojan, habitual goleador copero, y junto a él Pedro, pero la fórmula canaria falló esta vez. Palop ya se había erigido en la bestia negra de Guardiola.