El Ayuntamiento de A Coruña presentó ayer un proyecto para remodelar el estadio de Riazor y sus inmediaciones. Sería de cara al Mundial del 2018, que a día de hoy ni siquiera está concedido a España. La reforma tendría un coste de 170 millones de euros (28.200 millones de pesetas). El encargado de dar a conocer la iniciativa fue Xoán Martínez Cagigal, concejal de Deportes del ala del BNG. Unas dudas:
-¿De dónde van a salir los 28.000 millones de pesetas? Cagigal no lo explicó.
-¿Cómo es que un proyecto tan ambicioso y tan caro lo presenta un concejal prácticamente desconocido por el gran público y no el alcalde? ¿O es que el alcalde se desmarca del proyecto?
-¿Cómo es que una ciudad que tiene graves problemas para financiar su puerto exterior, o que carece de metro (ligero y del otro) y tiene hasta barrios mal asfaltados, pretende invertir 28.000 millones en un estadio, teniendo ya uno más que correcto?
-¿Cómo se conjuga una intervención así con ese nuevo plan general que tiene en un puño a miles de vecinos por supuestos excesos de volumen en sus edificios?
-Riazor tiene una entrada media de poco más de 13.000 espectadores ¿Para qué un estadio de 45.000?
-¿Quién hará negocio con los edificios que irán en la parcela de la actual piscina municipal?
-¿Ganó algo A Coruña por el hecho de que en el Mundial 82 jugasen tres partidos Polonia, Perú y Camerún?
Y la última: ¿No será un globo sonda? Si va en serio, parece de mal gusto en un país con 4 millones de parados.