Si en Riazor a Lafita le esperan silbidos, ayer en Abegondo solo recibió abrazos. El ex deportivista, que fichó por el Zaragoza en el último suspiro del mercado de verano, regresó al lugar donde inició la pretemporada y donde preparó la primera jornada de Liga contra el Madrid, aunque luego terminase por cambiar de camiseta y regresar a La Romareda. De puertas para fuera a Lafita no se le vio departir más que con el médico Carlos Lariño. Por cierto, el jugador saltó al césped solo. Accedió por el túnel que conduce directamente al primer campo, donde juega el Fabril, mientras sus compañeros salían por el opuesto, el que mira al campo de hierba artificial. Tras rechazar hacer declaraciones a la prensa, su entrenador José Aurelio Gay ejerció como improvisado portavoz de sus sensaciones: «He hablado con Lafita ayer [por el jueves] y esta mañana [por la de ayer] y le veo tranquilo. Esa situación la ha superado y mi única duda es cómo llegará al partido, porque lleva seis jornadas sin poder jugar y ha entrenado muy poquito. A ver hasta dónde nos llega», añadió. La expedición zaragocista, que acudió a la instalación del Deportivo con cerca de una hora de retraso sobre el horario anunciado, completó un suave entrenamiento. Tanto Lafita como Arizmendi, que pugnan por un puesto en la alineación de su equipo esta tarde, disputaron la pachanga final, aunque de acuerdo con las palabras de su técnico el primero parece más cerca del objetivo. «Lafita tiene muchas posibilidades de ser titular, pero no lo tengo del todo decidido. También quiero ver a Arizmendi, que ha hecho todo el entrenamiento y, en principio, apunta a titular, pero no está del todo decidido», señaló. Con respecto al ambiente que puede encontrarse su equipo en Riazor, Gay no espera un encuentro cómodo. «El Dépor no nos va a poner la alfombra. Querrá hacer el mejor partido posible y contra el siguiente rival, que somos nosotros. Mis jugadores saben que no nos va a regalar nada», subrayó.