«Aquel año íbamos muy sobrados»

Rubén Ventureira A CORUÑA/LA VOZ.

DEPORTES

19 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Diez años después, cuatro de los campeones del 2000 recuerdan los detalles de aquel título.

Pregunta. La Liga se ganó con 69 puntos. Ahora el Barça ha hecho 30 más...

Fran. Eso significa que el nuestro fue un campeonato muy igualado, no barato. Veo la clasificación de esta temporada y, con todos los respetos, me resulta vergonzoso. No es nada bueno para la Liga que la emoción se limite a qué equipo de los dos gana. Entonces ya Barça y Madrid tenían más dinero que nosotros y grandes plantillas, pero se luchaba contra ellos.

Donato. No se le puede quitar mérito a ganar una Liga, sea cual sea, y menos si se la lleva el Deportivo. Ganársela a equipos de ciudades mucho más grandes, como Madrid, Barcelona o Valencia, tiene un mérito enorme.

P. ¿Cuál fue el partido clave?

Donato. La verdad es que no me acuerdo a qué equipos ganamos y con cuáles perdimos. La Liga no es solo un partido, pero yo solo me acuerdo del último.

Djalma. Para mí fue el que jugamos contra el Celta, en diciembre [el día 18, 1-0 con tanto de Turu, que supuso la séptima victoria consecutiva del equipo coruñés]. Ese fue el más difícil de todos. Todo aquel follón...

P. ¿El partido de la colleja a Mostovoi?

Djalma. Sí, ese. Todo aquello fue premeditado.

P. ¿Es cierto que Mauro le dijo que tenía que calentar a los rusos?

Djalma. Mauro sabíamos que íbamos muy justos para ganar. Ellos tenían muy buen equipo. Sabíamos que el Celta estaba a nuestro nivel, o mejor. Entonces iba segundo, a cinco puntos de nosotros, y con aquella victoria lo pusimos a ocho. Había que ganar como fuera.

Fran. Qué memoria, yo no me acuerdo de los datos como Djalma. Si él lo dice, será verdad [ríe]. Yo ese partido contra el Celta no lo pude jugar, pero recuerdo que en el Teresa Herrera nos había pasado por encima. Y que en ese de Liga marcó Turu, que los tenía amargados desde la Copa de la temporada anterior. Aquella racha de siete partidos fue decisiva. Cogimos un buen colchón y después nos bastó prácticamente con ir sacando los partidos de casa.

José Ramón. La clave es la facilidad que teníamos para ganar los partidos, una solvencia increíble. Aquel año íbamos muy sobrados. A veces empezaba y ya ganábamos 1-0. Llegábamos y marcábamos, llegábamos y marcábamos. Fuera nos costaba mucho más. Aquel era un equipo muy sólido. Si empezaba ganando, nunca perdía. Naybet y Donato mandaban atrás; en el medio estaban Mauro, Flavio, Djalma, Fran...; y arriba las enchufaba Makaay. ¡Uf! Qué equipo.

P. Desde aquel choque contra el Celta solo hicieron cinco puntos fuera, pero en casa solo se cedieron cuatro. Antes de ese partido se le ganó al Barça, frente al que se inició la racha de siete victorias, y después, ya en febrero, al Madrid.

Djalma. Esos eran más fáciles que el Celta. Contra esos equipos, en Riazor, teníamos muchísima seguridad.

Fran. Contra los grandes, con Riazor de nuestro lado, nunca fallábamos. Contra el Madrid también Mauro habló con Djalma para que hiciese algo que demostrase que íbamos a por todas, que íbamos sobrados, y que lo hiciese al principio. Hizo aquella tontería [risas].

P. ¿La lambretta?

Djalma. Sí. Hace poco estaba yo en Estados Unidos y me enteré de que Rudy Fernández me iba a imitar en el concurso de mates. Al final no lo hizo porque lo eliminaron injustamente antes de tiempo [más risas].

P. Makaay, que se acaba de retirar, fue decisivo aquel año...

Fran. Tenía el don del gol. Pelota que tocaba, pelota que iba para dentro. Había que ponérselas, claro.

Djalma. Era impresionante.

P. El holandés marcó el día del Espanyol...

Fran. Ese día nos dio mucha tranquilidad el gol de Donato, el primero. Fue lo que nos faltó contra el Valencia en el 94. Ahí supimos que lo teníamos. Los últimos minutos los pasé pensando en otra cosa. No me creía que íbamos a ganar una Liga.

Donato. El gol liberó al público, que antes de que marcase tenía más temor que convicción.

P. ¿El gol tempranero fue la diferencia con el 94?

José Ramón. La diferencia era de talento. Si lo comparas con el Superdépor del 94 ves que había una gran diferencia en cuanto a talento, que se vio en los últimos partidos de esas dos temporadas. En el 94, contra el Valencia, nos costó muchísimo, jugamos forzados, no había esa solvencia, ese ganar con facilidad del 2000, cuando sentíamos que era imposible perder. No había tanto talento en el 94. Había muchísimo más en el 2000.

Donato. En el 94 estuvimos más pendientes del resultado del Barcelona-Sevilla. El Sevilla ganaba 0-2 y muchos jugadores se relajaron, y eso fue un error gravísimo. Cuando quisimos entrar en el partido ya era demasiado tarde. Tendríamos que haber ido desde el inicio a ganar, como contra el Espanyol seis años después.