Tras una prodigiosa exhibición, Larry Bird intuyó en Michael Jordan «a dios disfrazado de jugador de baloncesto». La madrugada del domingo, Alvin Gentry, entrenador de los Suns, se preguntaba si quién les había masacrado era Kobe o el mismísimo Michael Jordan. El líder de los Lakers debutó en la NBA en 1996, con 18 años recién cumplidos,y desde entonces ha estado sometido al escrutador examen de si merecía ser considerado o no el heredero de un Air Jordan que dominó la competición durante 15 campañas.
Con 31 años, la edad actual de Kobe Bryant, Michael Jordan había conquistado tres anillos, aunque después conseguiría otros tres. El considerado como mejor jugador de la historia jugó 1.251 partidos en la NBA, con promedios de 30,1 puntos en fase regular y de 33,4 en los play off , en los en 109 ocasiones superó la treintena de puntos y ha sido All Star en catorce ocasiones. En su madurez, consiguió dominar los partidos como nunca nadie lo había hecho.
Kobe ha cargado con la pesada losa de crecer al lado del más grande, de formar pareja deportiva con Shaquille O'Neal durante varios años y de una capacidad mediática muy inferior a la del perfecto Jordan. Incluso su tropiezo personal fue juzgado con una dureza infinitamente superior a los devaneos de Jordan.
Kobe ha ganado 4 títulos y está en puertas de conquistar el quinto, ha jugado 1.212 partidos en la NBA, con promedios de 25,4 puntos y ha sido All Star en 12 ocasiones. En diez de los últimos once partidos de play off ha superado los 30 puntos, algo que ya ha hecho en 75 ocasiones. Todavía no es Jordan y, probablemente, nunca lo conseguirá ser, pero es lo más parecido al mejor jugador de la historia.