El catalán de Honda pasó de pelearle el liderazgo en la primera vuelta a hundirse hasta la octava plaza
21 jun 2010 . Actualizado a las 14:25 h.No era un día en el que primaran los puntos ni las ventajas en la clasificación. La de ayer era una carrera para dar un golpe sobre la mesa y devolver el orden establecido con Lorenzo al frente. Daba igual sacarle cinco o veinte puntos a Honda. Ayer primaba el tiempo de diferencia, perderse en el horizonte del segundo clasificado, avanzar en la más absoluta soledad hacia la bandera a cuadros, dejar la emoción para los escalones menores del podio. Practicar, en definitiva, otra de las suertes de victoria del mundial de MotoGP. Hacer de la carrera un monólogo. Ganar a lo Pedrosa.
Y Jorge Lorenzo ya había preparado el terreno el día anterior, logrando la pole position y marcando un ritmo de vueltas de claro favorito. Pedrosa comenzó olvidando los fantasmas de las caídas y plantó cara en los primeros metros. Llegó a ponerse en cabeza pero Lorenzo dio su primer golpe de autoridad en pocos segundos. Debía evitar lo de quince días antes, cuando el catalán puso tierra de por medio en Mugello y el piloto de origen gallego solo pudo aspirar a secundarle en el podio. Recuperado el primer puesto en dos ocasiones, Lorenzo imprimió un ritmo de carrera imposible para el corto rebaño de MotoGP, huérfano por segunda vez de Valentino Rossi, que ve cómo su compañero de equipo cobra una ventaja que hará muy difícil el reto de la corona una vez que reaparezca.
Pero Pedrosa no solo perdió la estela de Jorge Lorenzo sino que comenzó a ser fagocitado poco a poco por el resto de pilotos. Es su sino. O se escapa o se hunde, no hay término medio para el menudo piloto de Honda, fiel a su costumbre de perder ritmo con el paso de las vueltas. Los extraños en su moto cuando abordaba el liderazgo de la carrera le pasaron factura a su débil mente. Dovizioso, con la misma montura, volvió a humillarle. Y Hayden. Y Simoncelli. Y Stoner, que atraviesa un año horrible como exhibió ayer en su salida, quedando relegado a las últimas plazas. También Pedrosa vio pasar a un sorprendente Ben Spies, piloto norteamericano que con una Yamaha no oficial se plantó por primera vez en el podio de Silverstone. La imagen puede ser precursora de la próxima temporada ya que no son pocos los que dan por hecho que Spies será el nuevo compañero de Jorge Lorenzo en el equipo oficial de Yamaha. De confirmarse, volvería un norteamericano a convertirse en escudero del piloto titular, después del trabajo desarrollado por Colin Edwards para Valentino Rossi. Pero habrá que esperar al Gran Premio de la República Checa, ya que en Brno se formalizan buena parte de los contratos entre pilotos y escuderías. Ayer Spies hizo méritos más que suficientes para mejorar su montura del 2011. En la última vuelta burló a su compatriota Nicky Hayden para auparse a la tercera plaza.
Regularidad insultante
Por delante, Jorge Lorenzo anunciaba la pelea que le precedía. Se permitió el lujo de reducir su ritmo y, aún así, concluir con casi siete segundos de ventaja sobre Dovizioso y quince sobre Pedrosa. Su regularidad es insultante. En lo que va de año, cuando no ha ganado ha sido segundo. Solo ha perdido diez puntos de los 125 en juego. Así se entiende su ánimo para seguir celebrando victorias con atrezo. Ayer era el turno de un homenaje a los Beatles, otro de sus favoritos junto a Red Hot Chili Pepeers. Estaba en suelo británico y se enfundó una de las famosas casacas del cuarteto de Liverpool junto a tres amigos.
No era la celebración de una victoria sino la de un golpe de autoridad. Cuesta descubrir un rival en el campeonato que amenace su trono. El principal reposa en Italia, mientras lamenta la mala suerte de una caída en Mugello. Por eso Lorenzo intenta dinamitar el Mundial cuanto antes. Caído Rossi y Pedrosa, a él puede pasarle cualquier día. Conviene para entonces tener un buen colchón de puntos.