Federer remonta dos sets en contra frente a Falla

I. Gurruchaga LONDRES/COLPISA.

DEPORTES

22 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Era un inicio predecible de la quincena en Wimbledon. Aunque lucía el sol contra la costumbre, el afternoon inglés avanzaba como debe ser. La gente pagaba en oro por una ración de fresas con nata, el público se cubría con una variedad de sombreros de paja, los recogepelotas cogían bolas y las mostraban a los jugadores con la rigidez marcial que les inculcan sus instructores y que podría explicar que no haya un tenista inglés en el cuadro.

Era un primer día típico y en la pista central, a la una de la tarde, se debatía sobre si el jersey de Roger Federer para la edición de este año es un cardigan o un blazer . Los duques de Kent y quizás sus primos estaban en el palco. Por estar estaba incluso el gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, que juega al tenis en el All England, y cuya presencia allí, sentado para ver a Federer en un tiempo de tantas turbulencias en las economías del mundo, era una señal de la inmutabilidad de las cosas serias.

Como Roger Federer. Llegó a Wimbledon en 1999 (lo eliminó en primera ronda Jiri Novak en cinco sets). Perdió en 2000, también en primera ronda, contra Yevgeny Kafelnikov, en tres sets. En el 2001 llegó a cuartos de final y cayó ante Tim Henman. La última vez que perdió en la primera ronda fue en el 2002, contra Mario Ancic. Desde entonces solo ha perdido un partido en Wimbledon, en la final del 2008, contra una joven pantera de Menorca.

Suerte

Estaba el palco soleado y repleto, Federer elegante, todo dispuesto para un primer paso tranquilo hacia la confirmación recurrente de las tradiciones. Pero Alejandro Falla, un zurdo colombiano que una vez fue el número 58 en el ránking y que estaba ya un poco harto de perder con el suizo este año -jugaron en Roland Garros y en Halle-, revolucionó con restos temibles, saques variados y golpes fáciles a las líneas, la tarde predecible.

Ganó a Federer el primer set y fue, a juicio de la grada, una cosa bonita, la reivindicación pintoresca del débil. Ganó el segundo y ya había sorpresa. ¿Estaría el hipercampeón multilingüe enfermo? Cuando en el tercer set, tras una hora y 46 minutos de partido, Federer sirvió con 0-40 y 4-4, la revolución había perdido la gracia. En el cuarto set, Falla sirvió con 4-5 en el marcador y había en la grada y en el palco, como en el alma de Falla, algo parecido al miedo. Federer evitó con apuros la rebelión y ya en el quinto set barrió a un Falla renegado (5-7, 4-6, 6-4, 7-6 y 6-0).

El colombiano dijo después que tuvo a Federer en sus manos en el tercer set, que en el cuarto ya dudaba. Federer dijo que él también puede ganar por ser un día afortunado. Y todo siguió igual en Wimbledon.