Petacchi venció en un primer esprint marcado por las ausencias. Pero ayer ganó bien, con todas las de la ley, con sus rivales luchando por el triunfo. Está en racha. No contábamos con él, pero es bastante probable que veamos más victorias del veterano italiano en este Tour. Sorprende el bajo rendimiento de Cavendish. Antes era imparable y ahora no está fino.
En cuanto a la general, Alberto Contador salió reforzado del adoquín, porque superó el día y ganó tiempo sobre rivales como Lance Armstrong. El estadounidense había presumido de tener un equipo potente para hacer la carrera dura sobre el pavés. Y, sin embargo, se encontró un poco solo. En esas situaciones, tener dos compañeros a tu lado te puede servir. Pero ese tipo de cortes son una lotería.
Creo que los corredores habrán aprendido una lección muy importante en las últimas jornadas. Puede que alguno de los candidatos al triunfo final, a la hora de luchar por el podio de París, se acuerde del día en el que se pararon para esperar a Andy Schleck y de cómo, en la siguiente etapa, este aprovechó para tirar, como suele ser lo habitual y lógico cuando se producen cortes en el pelotón. Porque esto no es cicloturismo. Es el Tour de Francia.