El Dépor, al ritmo del Chumbo

Pedro J. Barreiros A CORUÑA/LA VOZ.

DEPORTES

Rubén Pérez gustó en el Teresa Herrera por su liderazgo, su despliegue físico y su calidad para repartir juego

05 ago 2010 . Actualizado a las 02:08 h.

La ovación llegó durante la segunda parte del Teresa Herrera. Un deportivista abandonaba el campo, después de setenta minutos de juego colectivo y un buen número de kilómetros recorridos. Era Rubén Pérez, quien en su presentación en A Coruña encandiló a su nueva parroquia. Nacido en Écija (Sevilla), la sartén de Andalucía, hace 21 años, este centrocampista lleva la sonrisa puesta. No es para menos. Desde su llegada no ha parado de jugar (antes del partido del martes había disputado 45 minutos en Cardiff, solo tres días después de su fichaje) y de recibir elogios de su entrenador. Hasta fue convocado por la selección sub-21. Hoy se marcha junto a Adrián a la concentración de Madrid para preparar el partido contra Finlandia clasificatorio para el Europeo. No volverán hasta el jueves que viene.

«Dos o tres balones en casa nunca faltaban. Siempre estuve convencido de que iba a ser futbolista. Cuando me fui de casa con 14 años lo tenía claro», señala este andaluz, hijo de albañil y de ama de casa al que en Madrid cuidaron dos tíos. «Eran mis padres allí, nunca me faltó de nada. Vivía en la residencia, pero allí estaban todos los días y cuando estaba mal me recogían, y a su casa», recuerda.

La primera camiseta que vistió el mediocentro del Dépor fue la del equipo de su localidad. «Habían venido a verlo del Sevilla y del Betis, pero los más interesados fueron los del Atlético», revela su padre, Francisco. Sus dos ídolos de entonces, los protagonistas de sus pósteres, eran Guardiola y Riquelme. «Llegué al Atlético jugando más arriba, de 8, como Riquelme, pero me bajaron y ahora juego de 6, como Guardiola», explica.

La pandilla

El hermano mayor del niño Rubén Pérez (en la actualidad tiene, además, una hermana de solo 5 años) lo apodó Chumbo. «En Écija todo el mundo me conoce por ese mote. Me lo puso mi hermano por la fruta, el higo chumbo, que me gusta mucho», se ríe. Iba con él y con los amigos a jugar al fútbol a un colegio enfrente a su casa. «Aún lo hacen, tienen mi edad y siguen yendo todos los días. Vas allí y siempre están ellos», afirma.

Pese a su querencia por el balón, la mayor alegría del jugador llegó cuando sus padres le regalaron por la primera comunión una pequeña moto de motocrós. «No me la esperaba y era el niño más feliz del mundo. Era para jugar por casa, porque siempre me encantó verlo, sobre todo las carreras en circuitos y el free style . He cogido motos, pero nunca lo practiqué», asegura. Eso sí, pese a su parecido físico con Vettel, uno de los rivales de Alonso por el Mundial de fórmula 1, al deportivista no le agradan otros deportes de motor. «Veo algunas carreras de MotoGP o de fórmula 1, pero no las sigo como otros», señala.

Estudiante de segundo de Bachillerato, asegura que su futuro pasa por el fútbol -«me gustaría ser entrenador», dice- y reconoce sin rodeos que otra de sus mayores debilidades es el cine clásico español: «Me encantan las películas de Paco Martínez Soria y, sobre todo, de Joselito. Es el que más me gusta, no canto con él, pero algunas canciones sí que me las sé». Y no para de reírse.