Así sienta nuestra derrota en cuartos de final. ¡Tan mal estábamos acostumbrados! Seis años han pasado desde nuestra última caída en ese siempre fatídico paso del deporte español y fue en Atenas ante Estados Unidos. Sin embargo, hay que considerar justa la derrota porque Serbia llevó el ritmo del partido y marcador. Pienso que el encuentro se definió antes del descanso. Se jugó un partido que favorecía al estilo serbio y nosotros no estamos en este campeonato para esas florituras. Fantásticos en el tiro, tratando de desangrar a Navarro y con momentos puntuales de un juego de libro. Muchos puntos en el primer parcial (27-23) y rozar el medio centenar al descanso eran mal presagio para España.
Se han jugado de forma consecutiva los mejores 80 minutos del campeonato. Entre el Argentina-Brasil y nuestro partido hemos disfrutado, al fin, de buen baloncesto, de básquet de alta calidad y al que se engancha mucha gente. Duro es ver como Teodosic anota un triple sin respuesta (defensiva y ofensiva) y olvidar las medallas, pero también duro (para los serbios, evidentemente) sería que España le hubiese dado la vuelta a un partido que tuvo demasiadas cuestas arriba.
Serbia nunca se sintió acomplejada; al contrario, mostró que ya está muy madura, que es una seria aspirante al título. Hay una cosa que no me gusta. Esta victoria renueva el orgullo a los serbios y cuando sucede esto, las cosas pintan duras en un futuro a corto plazo. Los ex plavis son insufribles cuando se creen en la cima.
De España me queda la sensación de que ha fallado la artillería joven. Navarro y Garbajosa han estado a alto nivel en los partidos decisivos y también Rudy, aunque menos brillante ayer. Tal vez, los más jóvenes han notado las ausencias (Ricky la de Calderón y Marc la de su hermano), pero me preocupa la situación de Claver, ya que necesitamos un repuesto para Jorge y su calidad e intensidad. Es la lectura más amarga de esta derrota o del Mundial.