El inglés, cuarto en el Mundial, necesita remontar y puede ser el árbitro en la batalla entre Alonso y los Red Bull
23 oct 2010 . Actualizado a las 02:11 h.Lewis Hamilton puede convertirse en el gran aliado de Fernando Alonso en el tramo final de este campeonato. Su rivalidad sigue muy viva. Ambos guardan las composturas, se dan las palmaditas de rigor cuando hay festejo de por medio y ninguno de los dos habla más de la cuenta sobre el otro, todavía presente en el recuerdo aquel tormentoso 2007 que desmontó por completo la imagen de McLaren y la de Ron Dennis, incapaz de gestionar a dos campeones que se quedaron en blanco para beneficio de Kimi Raikkonen. Pero la sombra de Hamilton asoma por Corea. En los primeros entrenamientos acabó tercero, por detrás de Mark Webber y Alonso. La carrera arrancará mañana a las 8.00 horas ( La Sexta ).
En estos momentos, Hamilton no es el gran enemigo a batir para Alonso. Por delante está Webber, veterano australiano cuya regularidad está fuera de toda duda, ya que solo se ha quedado una vez sin puntuar en este curso. Y con los mismos puntos que el asturiano se encuentra Sebastian Vettel, alemán de sangre caliente en la pista que está enfrentado a su compañero de equipo. Ferrari, consciente de que la igualdad es máxima a falta de tres carreras y de que Red Bull sigue siendo el favorito porque va un paso por delante, confía en que McLaren arrebate el máximo número de puntos posibles a los coches energéticos en la lucha por el Mundial. El factor Hamilton cobra sentido por el bien de Alonso, aunque con ciertas reticencias.
Buenas sensaciones
Fuera de combate en tres de las cinco últimas carreras (Hungría, Italia y Singapur), el británico no arroja la toalla, aunque esté a 28 puntos de Webber. McLaren ha patinado en el tramo final del campeonato, pero en Suzuka evidenció que vuelve a tener coche como para competir y le dio continuidad a esa sensación en los entrenamientos libres de Corea del Sur. Hamilton fue el mejor en la primera sesión y tercero en la segunda, mientras que Button, el quinto en discordia en la batalla por el título, a 31 puntos del líder, fue quinto en ambas. Vettel fue el peor de los aspirantes. Los neumáticos del piloto de Red Bull sufrieron mucho y el alemán solo pudo ser séptimo, a 1,262 segundos de su compañero de equipo. «Las ruedas se rajaron y no se pudo hacer nada más», explicó Vettel.
A efectos de resultados, sirven de poco los tiempos marcados los viernes en los libres, pero la jornada de ayer tenía el aliciente de que los pilotos debían adentrarse en lo desconocido, en un trazado a estrenar. Y en esa incertidumbre de una pista extraña, sucia y resbaladiza mandó Webber, aunque le pisó los talones Alonso, muy satisfecho con la toma de contacto. El bicampeón piensa más que nunca en el título, en la persecución de una conquista que parecía inalcanzable después del rosco en Spa, punto de partida de una remontada alimentada por la fe del propio piloto. En aquel circuito, bajo el diluvio belga, ganó precisamente Hamilton y se puso al frente de la clasificación justo antes de enlazar desastres.
Esperando a Massa
Alonso tiene estudiado a cada uno de sus rivales en esta lucha y analiza lo que que puede pasar en Brasil y en Abu Dabi. Enfrascados los Red Bull en una pugna interna que se vicia demasiado, necesita que Felipe Massa se meta en el meollo y que McLaren recoja un buen botín, pero sin que él salga perdiendo más de la cuenta.