El Barça saca brillo al talento con Messi como brazo ejecutor

Iván Antelo REDACCIÓN/LA VOZ.

DEPORTES

El argentino anotó por sexto partido consecutivo y sentenció al Villarreal

14 nov 2010 . Actualizado a las 02:36 h.

Cuando los genios se asocian, el fútbol puede ser maravilloso. El Barça desempolvó ayer sus mejores fundamentos técnicos para superar al Villarreal (3-1) y dejar la Liga en un mano a mano con el Real Madrid. El conjunto amarillo aguantó una hora, pero Messi sentenció con dos goles en la segunda mitad.

Los dos equipos iniciaron el duelo con la lección aprendida desde el vestuario. El Barça llevaba todo el peso del partido y el Villarreal explotaba la velocidad de Rossi y de Nilmar para asustar al Camp Nou a la contra. La insólita pareja de centrales locales formada por Abidal y Puyol sufrió para sostener las acometidas castellonenses.

Con este guión perfectamente interiorizado por los actores, Messi gozó de la primera gran ocasión para adelantar a su equipo. Diego Alves ganó la línea de fondo y su centro fue rematado por el argentino, de cabeza y abajo pegado al palo de la meta visitante. El gallego Diego López volvió a demostrar que sigue siendo uno de los mejores porteros de España.

El partido era bonito. Dos formas de ver el fútbol, pero muy vistosas para el espectador. Rossi sabía bien que tenía que caer a la banda izquierda, buscando la espalda de Alves. En una de sus galopadas, Nilmar estuvo apunto de adelantar a su equipo pero Puyol estuvo rápido para salvar la acción yéndose al suelo. Era el minuto 21 de partido.

No había tregua. Y en una falta intrascendente en el centro del campo, dos genios como Xavi e Iniesta se asociaron para buscar la velocidad de Villa. El asturiano enfiló la meta rival, salvando la entrada de su ex compañero Marchena y batiendo Diego López por abajo. Un 1-0 que hacía presagiar un festival culé.

El Barça siguió a lo suyo. Buscó el segundo y lo encontró en un chispazo entre Xavi y Messi, pero el colegiado anuló el tanto por entender que había fuera de juego. No existía. El argentino entraba en clara posición legal. La acción propició un torrente de protestas. Silbidos que arreciaron segundos después cuando Nilmar gambeteó sobre la frontal, dejó atrás a Puyol en velocidad y batió a Valdés de tiro cruzado. Un golazo del brasileño.

El 1-1 dejó tocado al equipo catalán. Durante diez minutos el Villarreal intentó subirse a las barbas del Barça, y buscó incluso anotar el segundo. Víctor Valdés lo evitó con una gran intervención a tiro de falta de Rossi (minuto 36). Puyol (39), Pedro (42) y Messi (43) comandaron la reacción local en unos minutos finales, en los que volvieron a generar peligro.

La reanudación restableció el orden inicial. El Barça volvió a tocar y el Villarreal a esperar agazapado atrás aguardando la contra. La táctica del submarino funcionaba, pero el talento siempre emerge en la adversidad. Xavi sacó rápido otra falta cogiendo desprevenido a la zaga visitante, Pedrito y Messi se tutearon en la frontal y el argentino culminó la jugada del partido picando el balón por encima de Diego López. Una genialidad que valió un partido.

El Camp Nou recuperó entonces el espíritu de la plaza de toros de Barcelona. Los olés y los pañuelos blancos arreciaron en el recinto, mientras Xavi e Iniesta lucían en el escaparate recursos técnicos de primer nivel que hacían las delicias de sus aficionados. No hubo opción ni al sufrimiento. El Villarreal acabó desapareciendo del Camp Nou.

De hecho, el argentino tuvo tiempo aún de anotar su décimo tanto en Liga. Messi marcó, al borde del fuera de juego, tras un rechace de Capdevila a disparo de Pedro. Fue la guinda a un partido precioso.