Los apuros del maestro Aíto

José M. Fernández REDACCIÓN/LA VOZ.

DEPORTES

El veterano técnico apela a su palmarés para resistir a una afición que pide su despido después de que el Unicaja haya perdido casi todas sus opciones de disputar la Copa

10 ene 2011 . Actualizado a las 02:00 h.

Malos tiempos para Aíto García Reneses. La referencia permanente del baloncesto español sufre en el banquillo del Unicaja como solo lo hizo en el inicio de los noventa en el Barça, poco antes de su retiro temporal como mánager general.

El sábado, precisamente frente al equipo en el que marcó una época, los oídos del técnico más veterano del baloncesto español escucharon de nuevo el «¡Aíto, vete ya!» que atronó las gradas del Palau Blau Grana hace casi dos décadas. Una airada respuesta tras ver como se esfumaban prácticamente todas las opciones de disputar la Copa del Rey.

La temporada pasada, Aíto resistió el tropiezo gracias a que firmó una gran segunda vuelta de la Liga y a que consiguió alcanzar una plaza para la Euroliga. En esta ocasión, parece el final de la travesía del entrenador madrileño en el histórico club malagueño, al que llegó hace tres temporadas, justo después de llevar a la selección española a la plata en los Juegos Olímpicos de Pekín y de dejar para la posterioridad una final para la historia.

¿Será también la última etapa en los banquillos de un entrenador que acaba de cumplir los 64 años (Madrid, 20 de diciembre de 1946) y que resiste en la élite desde la campaña 73-74? De hecho, para la prensa malagueña dejaría de ser hoy mismo entrenador del Unicaja si no fuera porque su destitución podría costarle al club andaluz más de un millón de euros.

Mal asunto cuando a Aíto, tras caer frente al Barcelona, apeló a su palmarés para responder a los envenenados dardos de la prensa malagueña: «Lo que hago es lo que he hecho siempre, me parece que existen suficientes ejemplos para saber cuál es mi trayectoria. Y no son palabras».

Al margen de los resultados, que tienen al tercer presupuesto de la ACB (17 millones de euros) en una discreta duodécima posición, con 7 victorias y 8 derrotas, a Aíto se le cuestiona una errática política de fichajes que apostó por la incorporación del griego Printezis (más de un millón de euros), un jugador al que ahora apenas da bola, de la salida en su día de Carlos Cabezas, de los desembolsos por jugadores de dudosos rendimiento (Guillem Rubio o Saúl Blanco) o el no haber querido figuras que tuvo a tiro, como el ahora barcelonista Anderson.

Formado como jugador en la cantera del Estudiantes, Aíto García comenzó su prolífica trayectoria en los banquillos al frente del Cotonificio. Al frente del popular equipo badalonés estuvo un decenio, justo hasta que con el nacimiento de la ACB firmó por el Joventut; después, y antes de volver a Penya , una intensa relación con el Barcelona, donde fraguó un palmarés excepcional y una relación de amor-odio con la grada del Palau, que nunca le perdonó el haberse estrellado en seis ocasiones en la final a cuatro.

Después de más tres décadas en la vanguardia europea, sufre la incomprensión de una afición a la que no le consuela que Aíto haya modelado la triunfante sección de baloncesto del Barcelona o acunara los inicios de estrellas como Gasol, Navarro, Rudy o Ricky Rubio. Ayer, un diario malagueño se hacía eco de una cruel anécdota: «Manolo, lo lo eches, que si es un caballero se irá él solo», bramó el sábado un aficionado del Unicaja dirigiéndose al presidente del club y en presencia de un Aíto que, pese a ser un caballero, no piensa rendirse.