Laure aprende a ignorar el dolor

Rubén ventureira A CORUÑA / LA VOZ

DEPORTES

El lateral narra cómo se sobrepuso a un tobillo morado, inflamado y dolorido

16 mar 2011 . Actualizado a las 16:12 h.

En Cornellá, el tobillo de Laure estaba a tono con la camiseta suplente del Deportivo que lució el lateral: «Estaba morado», asegura.

El madrileño sufrió en el entrenamiento del pasado jueves «un esguince de tobillo con artritis traumática». Su baja se daba prácticamente por segura, pues solo quedaban tres días para el partido. Era un grave contratiempo para Lotina, que tenía a Manuel Pablo lesionado y a Seoane tocado y fuera de ritmo. Pero a la jornada siguiente, Laure corrió y hasta golpeó el balón en Abegondo. Y el domingo estuvo sobre el césped y completó un buen partido.

«Me trataron los fisioterapeutas con mucho hielo y con emplastes, además trabajaron para que me saliese el líquido que llevaba dentro», explica el lateral.

El hielo se lo aplicó él mismo tras la lesión. Cada dos horas sumergió el pie en una bañera durante quince minutos el mismo día que se le diagnosticó el esguince. Tras los dos entrenamientos que hizo después siguió con esa práctica, y también después del partido. Es más, lo seguirá haciendo hasta que se recupere.

Además, bajo el vendaje que se le aplicó ya desde el primer día se le colocaron emplastes con hierbas antiinflamatorias, como árnica. El tratamiento se completó con un drenaje de la zona. «Con el drenaje va saliendo casi todo y me voy encontrando cada día mejor», apunta. Como la sangre se acumula en el tobillo, donde hay poco espacio, se inflama, así que los fisios presionaron hacia arriba para que subiese a zonas con más sitio donde se absorbe mejor.

Al campo salió «con un vendaje muy fuerte». «No tienes casi movilidad, pero, aunque te duele, lo hace menos», asegura. Le restó movilidad: «Hay situaciones, sobre todo en los golpeos de balón lejanos, que no tienes la precisión habitual, pero no lo piensas porque estás concentrado en el partido», asegura el futbolista.

Un halo de superhéroe envuelve a Laure por sus espectaculares recuperaciones. Hace dos temporadas jugó varios partidos con una rotura en el muslo derecho que llegó a alcanzar los 8,5 centímetros. Y saltar al campo tal y como tenía el tobillo es algo que no podrían hacer la mayoría de los jugadores, aunque el madrileño le resta importancia: «Tampoco hay que darle muchas vueltas, sería que no era tan fuerte el esguince. Yo quiero siempre ayudar al equipo, y las ganas que tengo pasan por encima del dolor».

Más que el tobillo, le dolió la derrota: «Ellos empezaron achuchando, pero aguantamos bien, estábamos bien defensivamente, pero la expulsión nos condicionó. Ellos juegan bien y cuando estás con uno menos en una basculación es fácil que te pillen». Verdú les dio la puntilla: «Siempre ha sido un jugadorazo, y allí, por el estilo de juego, parece que se le ve más.

Laure se sacrificó por el equipo: «Lo que interesaba era ayudar». Y para seguir sumando puntos ante Lotina: «Quieres estar ahí, seguir haciéndolo bien porque está Manuel Pablo, Morel y Seo, que es competencia muy dura. Pero me siento cada día más importante en el equipo y quiero seguir aportando para salvarnos lo antes posible».