Ayer no encontré al paisano. Tenía interés en preguntarle por el análisis y consecuencias finales, tras completar la «carrera de ocho jornadas», publicada en La Voz de Galicia del jueves, donde aparecía el calendario de los equipos amenazados por el descenso y metidos en un esprint final con intención de salvarse. Publicarlo obedece al deseo de satisfacer el interés del seguidor, en cuyo ánimo bulle el deseo de saber qué suerte correrá su equipo.
En este diverso mundo del fútbol prima con fuerza la ingenuidad del seguidor que, al leer o escuchar que su equipo quedará por encima de los puestos del descenso, respirará mejor, sin que por esto deje de comprobar en cada jornada si el resultado de su equipo (en este caso el Deportivo) se ajusta a lo que calcularon previamente quienes estudiaron el cuadro indicativo de este periódico.
Por todo eso tenía interés en verme ayer con el paisano. No lo encontré, pero sí al frutero, también gran deportivista, pero sin la experiencia del otro. Al tiempo de pagarle las fresas, el hombre, visiblemente inquieto, me preguntó por el próximo encuentro: «¿Cómo ve el partido de Málaga?». Su ansiedad no le dejó esperar mi respuesta y él se sinceró: «A mí me vale el empate en Málaga, si después le ganamos al Santander... Porque entonces, con otro empate en el campo del Hércules, quedaremos en Primera». Dada su seguridad, el frutero parecía haber estudiado el recuadro con la «carrera de ocho jornadas».
Esperemos que el hombre tenga razón.