El Barça tendrá la Liga abrochada, pero el primer título de la temporada viste de blanco. Un Madrid solidario como nunca neutralizó el toque culé y el jugador más caro de la historia convirtió en un trofeo el magnífico despliegue de sus compañeros. Cristiano regaló a su compatriota en el banquillo el primer argumento para su particular ideario. Se la sabía el Barça, pero no sirvió de nada. El Madrid arrancó comiéndose a los de Guardiola, impresionados por la intensidad de un rival que hace tres días se dedicó a esperar en su campo. Nada que ver con el formidable despliegue de la final copera, en la que Pepe dio la razón a Mourinho, obcecado con su renovación.
Como centrocampista no solo redujo la aportación de Xavi, Busquets e Iniesta, sino que durante toda la primera parte interrumpió cada arrancada de Messi e incluso apareció como delantero, a falta de ariete puro en el once blanco. Suya fue la gran ocasión con la que el choque llegó al descanso, cuando aprovechó un enorme servicio de Özil para ganar a Alves en el salto y mandar la pelota al palo con Pinto ya batido.
El titular del Barça en los partidos de Copa estuvo ahí en el más importante de los últimos años y durante 45 minutos sudó su puesto. Fueron tres cuartos de hora que los de blanco disfrutaron con sus mejores momentos de la temporada. Instantes que no les sirvieron para irse en ventaja al vestuario. Mascherano y Pinto le sacaron dos claras ocasiones a Cristiano, y Pepe encontró la madera.
Los de Guardiola aprovecharon el descanso. Volvieron al campo más convencidos de la necesidad de insistir en su propuesta y rentabilizar el esperado cansancio del contrario. Y el plan funcionó. El Madrid dio un paso atrás y permitió que los azulgrana tocaran frente al área de Casillas. Le llegó el turno al fenómeno de Móstoles. Su mano ante un globo perfecto de Pedro y un gran chut de Iniesta dieron vida a su equipo, fiado ya solo a una contra que Pinto abortó espectacularmente tras un disparo con la derecha de Di María para servir la prórroga.
Tiempo extra que no registró variaciones en el dibujo, pero sí en el resultado. Porque al Madrid le funcionó una de sus carreras. Cristiano, que no había sudado hasta ese momento, encontró el momento justo para sus dos arrancadas. En la primera, rozó el gol. En la segunda, lo anotó con un inmenso cabezazo gracias a un magistral servicio de Di María. El menos coral de los jugadores dio sentido a la entrega del colectivo. El día en que el sudor llenó una Copa.
Gol: 0-1, min 102: Cristiano remata de cabeza un centro de Di María.
Árbitro: Undiano Mallenco (Navarro). Tarjetas amarillas a Pepe, Pedro, Xabi Alonso, Messi, Adebayor, y Adriano, y a Di María en dos ocasiones, por lo que fue expulsado en el minuto 120.
Incidencias: Final de la Copa del Rey, disputada en el estadio de Mestalla, de Valencia. Lleno. 53.000 espectadores.
Pinto, Alves, Mascherano, Piqué, Adriano (Maxwell, min 118), Xavi, Busquets (Keita, min 107), Iniesta, Pedro, Messi y Villa (Afellay, min 105).
Casillas, Arbeloa, Sergio Ramos, Carvalho (Garay, min 119), Marcelo, Khedira (Granero, min 104), Pepe, Xabi Alonso, Özil (Adebayor, min 69), Cristiano Ronaldo y Di María.