La escudería austríaca cree que Ferrari «barrió» su radio durante el Gran Premio de España y le copió su estrategia de carrera
28 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El secretismo, la observación del rival e incluso espiar lo que hace el oponente provocan momentos de paranoia en la fórmula 1. El último caso: a Red Bull le extrañó que Ferrari copiara en Barcelona sus paradas en boxes y ha llegado a pensar en que quizás alguien hackeó su radio. «Eso sería difícil», dijo en Mónaco Christian Horner, jefe de Red Bull, el equipo que domina el campeonato del mundo con el alemán Sebastian Vettel a la cabeza.
Ferrari lo descarta
El asesor deportivo de Red Bull, Helmut Marko, habló en la cadena alemana RTL directamente de «espionaje». Horner no va más allá, aunque admite que la scuderia fue capaz de copiar el momento de los pit stops del equipo líder del campeonato. El piloto de Ferrari Felipe Massa descartó que haya un hacker en el equipo. «Por supuesto que no podemos interceptar las comunicaciones de otro equipo», aseguró el brasileño con rotundidad.
Vettel, las soluciones aerodinámicas que crea el gurú del diseño -Adrian Newey- y el difusor soplado hacen de Red Bull el equipo a batir, el equipo a imitar. Así lo hizo Ferrari en Barcelona la pasada semana, en el Gran Premio de España. El asturiano Fernando Alonso calcó la estrategia de la escudería austríaca y paró en la misma vuelta que Vettel cuando competía con el alemán en cabeza y en el mismo momento que Mark Webber cuando peleaba por una posición con el australiano. Por ello, Red Bull ha decidido hacer cambios de cara al Gran Premio de este domingo en las calles de Montecarlo.
Más precaución
«Hemos cambiado nuestros procedimientos para ser menos transparentes», anunció Horner.
Newey explicó el jueves el porqué de la búsqueda de un mayor secretismo. «Sospechábamos que Ferrari era capaz de saber cuándo íbamos a parar antes de que se lo dijéramos a los pilotos por la radio, así que hicimos un pequeño cambio basado en lo que pensábamos que estaban descubriendo».
«¿Paranoia?», le preguntaron. «Depende de si lo estaban haciendo o si solo era una de esas coincidencias», cerró con suspicacia. Pero si algo hay en el paddock son suspicacias. Que si Red Bull hizo un test prohibido, que si Pirelli podría beneficiar a Ferrari porque son socios (más bien parece lo contrario), que si la FIA (Federación Internacional de Automovilismo) permite todos los inventos al filo del reglamento de Newey...
El sábado antes del Gran Premio de España en Montmeló, Vettel, sin perder la sonrisa, ya lanzó una piedra a Ferrari. Tras la clasificación se detuvo a observar el coche de Fernando Alonso. «¡Es bonito ver otro tubo de escape como el nuestro en el pit lane! Es el juego habitual», dijo.
El domingo volverán a ser básicas las paradas en boxes. Y si Ferrari y Red Bull coinciden de nuevo, los malpensantes tendrá más argumentos para que la fórmula 1 se convierta de nuevo en una película de espías.