La corrupción que no cesa

Xurxo Fernández Fernández
xurxo fernández REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

El fútbol mundial acumula escándalos ante la tolerancia de sus dirigentes

06 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Un pionero en dar calor a la guerra fría; capaz de acercar a Estados Unidos a la Unión Soviética y a China mientras levantaba un nobel por poner fecha de cierre a la guerra de Vietnam. Un monstruo de la negociación y la solución de conflictos. Un histórico (y controvertido) pacificador (y presunto tejedor de golpes de Estado) como Henry Kissinger es el último recurso extraído de la chistera de Joseph Blatter para encontrar el punto limpio en el fango del fútbol. Estrafalaria solución (de 88 años) como guinda a una semana plagada de escándalos que minan la credibilidad del deporte rey.

la dirección

La FIFA reelige a Blatter entre sospechas de pucherazo.

Cuatro ciclos como dirigente máximo. Una cifra al alcance de muy pocos políticos (de países democráticos) redondeada el pasado 1 de junio al nuevo estilo Blatter: sin rival en las urnas. Como ya ocurrió en el 2007. Esta vez, sin embargo, sí había un postulante al cargo, pero bastó un oportuno correo electrónico para sacarlo del camino. El catarí Mohammed Bin Hamman fue acusado de comprar apoyos para la candidatura de su país al Mundial del 2022. En el momento de la elección de sedes, nadie puso trabas a que tal designación se produjera, pero la intención de Bin Hamman de pugnar con Sepp Blatter fue demasiado.

El suizo ya había superado suspicacias y acusaciones de amaño en las votaciones a presidente FIFA de 1997 y el 2002. El pasado martes, las sospechas se convirtieron en clamor universal, pero no impidieron la reelección. La gran decisión del mandatario: formar un comité de sabios para desentrañar las malas prácticas de un organismo que mueve miles de millones. El ochentañero Kissinger es la primera cabeza visible del invento.

Su primera misión no será investigar la propia elección presidencial. No vale hurgar en el pasado, por mucho que los cataríes hayan reconocido que estudiaron reflotar la empobrecida liga argentina para obtener el voto de Julio Grondona (vicepresidente primero de la FIFA) a su candidatura mundialista. Además, habrían pagado unos 40.000 dólares (unos 27.000 euros) a cada representante de la Confederación Centroamericana por sus apoyos. Una maniobra que costó su candidatura a Bin Hamman, justo a tiempo para la reelección de Sepp.

la competición

El Calcio investiga amaños.

Pese a su tan cacareada connivencia con los aspectos más turbios del fútbol, la Liga italiana dio el viernes un gran paso hacia el saneamiento de la competición. Un lustro después del Moggigate, que acabó con la Juve en Segunda y despojada de dos títulos, ahora es el Atalanta el club que apunta a un inmediato retorno a la categoría de plata tras haber conseguido el ascenso esta misma campaña.

La decisión estaría relacionada con un enorme escándalo de apuestas deportivas destapado por un hecho sorprendente: el portero del Cremona habría suministrado somníferos a sus compañeros para propiciar la derrota de su equipo. La idea derivó en intoxicación y una denuncia que permitió tirar del hilo y que ha acabado con 18 partidos bajo investigación. El Atalanta estaría implicado en varios de ellos.

Su capitán, el internacional Cristiano Doni, que llegó a jugar en el Mallorca, es uno de los 16 detenidos hasta el momento en la operación. Una nómina, la de arrestados, que incluye a algún ilustre como Giuseppe Signori, tres veces máximo goleador de la Serie A. En casa de un hombre vinculado al ex de la Lazio se encontraron cheques por valor de 450.000 euros.

Italia sigue así los pasos de países como Alemania, donde varios imputados en casos de apuestas ilegales en el fútbol han sido condenados a penas de hasta cuatro años de prisión. Otras ligas como la polaca, la croata o la rumana, también se han visto sacudidas por casos similares y el sábado Japón, Corea y China decidieron unir fuerzas para luchar contra los amaños.

el juego

El irregular descuento del Nigeria-Argentina.

Los posibles fraudes no se quedan en clubes de segunda fila y tocan también a selecciones del prestigio de la Argentina. El penúltimo partido de la albiceleste (un amistoso frente a Nigeria) está siendo objeto de una investigación de la FIFA. Con 4-0 en el marcador a favor de los africanos, el árbitro decidió dar ocho minutos de descuento y decretó un polémico penalti que facilitó el 4-1. Las apuestas por un quinto gol en el choque se habían disparado poco antes.

El organismo que preside (y seguirá presidiendo) Blatter recordó el viernes que hace un mes había decidido donar 20 millones de dólares a la Interpol para luchar contra los amaños. Un pequeño paso para salir del fango. Eso y Kissinger.