Salvar a Riccó de sí mismo

mariluz ferreiro REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

La federación italiana suspende al corredor por su propia seguridad

09 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Italia se propone salvar a la Cobra de sí misma. Por eso la Comisión de la Tutela de la Salud de la Federación Italiana de Ciclismo (FIC) ha suspendido al corredor de forma indefinida. En el comunicado que difundió este organismo ayer explicaba que la decisión se adopta para proteger la propia salud del corredor. Riccó se había inscrito con su nuevo equipo, el Meridiana-Kamen, en la Vuelta a Serbia, que comenzará el próximo lunes. El escalador, de 27 años, había sido despedido del Vacansoleil después de que el pasado febrero fuera ingresado de urgencia en un hospital de Módena con una insuficiencia renal aguda. El periódico La Gazzetta dello Sport desveló entonces que el corredor había confesado a un médico que su estado se debía a una autotransfusión de sangre que había conservado en la nevera de su casa durante 25 días. Aquello estuvo a punto de costarle la vida. E Italia sospecha que la Cobra puede volver a las andadas.

Riccó es uno de los recientes héroes caídos del pelotón. No eligió el silencio. Primero escogió la confesión. Después, la reincidencia y la negación. En el 2008 se le detectó epo de tercera generación en un control antidopaje realizado en la cuarta etapa del Tour de Francia, una crono individual disputada en la población de Cholet. El ciclista militaba en el Saunier Duval. Los análisis que se le habían realizado antes de la disputa de la grande boucle mostraban valores anormales, por eso durante la carrera, en la que ganó dos etapas, se le aplicó una lupa. Las sospechas se confirmaron. Y cayeron las sombras sobre un hombre de montaña que había brillado en el Giro de Italia de aquel año y que había escoltado a Alberto Contador en el podio al adjudicarse la segunda plaza. Pero, sobre todo, había echado pimienta a la prueba con sus ataques en la carretera y fuera de ella. El madrileño fue definido por su rival como un chuparruedas. Emergía con fuerza para el gran público la figura de un deportista bocazas, ambicioso, insolente y ególatra. Un corredor llamado a cultivar grandes amores y odios. Un ciclista de esos que, por una u otra razón, siempre le resultan incómodos al pelotón. Un escalador puro que al final no lo era tanto.

Regreso al pelotón

Después del positivo, su castigo fue reducido por su cooperación con la Justicia y estuvo veinte meses apartado de la competición. Aseguró que quería dejar la bicicleta, que probablemente se iba a dedicar a servir mesas, a vivir tranquilo. Pero no pudo o no quiso. En el 2010, con el Flaminia volvió a saborear el triunfo en la Semana Lombarda, el Giro del Trentino y la Vuelta a Austria. Fichó por el Vacansoleil, lo que parecía una pirueta apropiada para competir en las grandes carreras y regresar a la cima. Sin embargo, todo quedó truncado por aquel ingreso hospitalario del pasado febrero. Él negó que existiera dopaje y achacó su enfermedad a un virus. Pero el Comité Olímpico Italiano no lo creyó y abrió una investigación.

Consciente de que, con una nueva mancha los equipos de primera fila ya no eran una opción para él, Riccó se enroló en el Meridiana-Kamen, una formación con licencia croata pero que tiene su lugar de operaciones en la Campania. No pudo ni debutar. Por su salud. En su caso, la competición tiene muchas contraindicaciones.