Contador y Samuel probaron a sus rivales en un peligroso descenso
21 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El triunfo en el Tour o la cuneta. El podio o el asfalto. Así interpretaron ayer Alberto Contador y Samuel Sánchez la bajada del puerto de Pramartino, antes de llegar a Pinerolo, donde ganó Edval Boason Hagen. Tuvieron suerte los corredores de que no lloviese. Curvas cerradas, claros y sombras, hojas secas, polvo. Tocar el freno era jugarse el tipo. Llevar las gafas puestas, también. No veían bien.
Había una casita en la bajada, que no cobraba peaje, en cuya entrada se metió primero el francés Hivert y después el líder, Thomas Voeckler, que cuando habló en la meta fue muy expresivo: «Casi me mato». Poco antes se había librado de pegarse contra un árbol.
Contador conocía la bajada, la vio cuando reconoció los Alpes, algo que no le pasaba a Samuel Sánchez, su compañero de fatigas. Los dos probaron a sus rivales otra vez. Voeckler e Ivan Basso cedieron 27 segundos. Los hermanos Schleck contaron con la alianza del sol, del asfalto seco. Contador, por poco, se sale en una curva. La bicicleta le botaba, como a Samuel, que iba a ciegas al principio de la bajada, por lo que Contador, que conocía el terreno, tomó el mando del acoso y derribo al grupo de los favoritos. La subida no daba para mucho, pero la bajada, sí.
Demasiado llano
Cuando alcanzaron el llano, los dos españoles dieron relevos largos buscando tiempo, segundos. Llegaron a tener 25 segundos de ventaja. Se encontraron con un problema que Samuel no conocía, pero Contador sí: había casi cuatro kilómetros de plano, lo que favorecía al grupo perseguidor, que en la misma línea de meta los cazó.
«Nos la hemos jugado. Si no se intenta, seguro que no sale. Casi nos caemos. La bajada era saltarina, con muchos botes; cuando frenaba y cogía baches se me levantaba la rueda de atrás», explicó Samuel Sánchez en la meta.
Contador vuelve a mover la bicicleta con alegría, con soltura, se le ve ágil, con hambre de victoria. Los hermanos Schleck, Evans y Voeckler están quietos, le dejan hacer. Samuel no está pletórico. No ha atravesado su mejor momento, ni subiendo ni bajando en las dos primeras jornadas alpinas, que han resultado un esbozo de lo que les espera a los corredores hoy y mañana. Un Samuel Sánchez pletórico hubiese hecho mucho más daño. Pero sigue siendo un buen aliado para Alberto Contador.