Con maestría y merecimiento

Antonio Alix

DEPORTES

24 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Cadel Evans, primer australiano que gana el Tour (aunque vive en Italia desde el 2001 y está casado con una italiana, pianista profesional), ha ganado con estrategia digna de videoconsola. Ha estado siempre delante, demostrando fortaleza -ganó la etapa con el durísimo final en el Muro de Bretaña-, pero sin derrochar fuerzas. Ha dejado que otros lleven el peso -el liderato de Voeckler le ha venido de perlas- y no ha tenido las caídas o incidentes de sus rivales. Ha sido capaz de de sacar tiempo a los Schleck bajando, a Contador subiendo y a todos en la contrarreloj.

Es como para recurrir al tópico de «todos los dioses se han aliado a su favor». Ya era hora, porque desde que llegó al ciclismo profesional en el 2001 yo lo veía como ganador de una gran vuelta; pero se le estaba pasando el arroz. Pudo ganar el Giro de Italia con 25 años y ha tenido que esperar hasta los 34 para conquistar el Tour de Francia. Entremedias, etapas, clásicas, el Mundial del 2009, segundo en los Tours del 2007 y el 2008 y tercero en la Vuelta a España del 2009. Una brillante trayectoria, que había comenzado con éxitos a nivel mundial en bici de montaña y un bronce en contrarreloj júnior en 1995, a la que le faltaba un triunfo como el de hoy. Yo de él me jubilaba a final de año, para qué seguir si ya lo tengo todo.