Faltando unos diez minutos para el final el portero alicantino evitó el gol que el Deportivo buscaba con más empuje que acierto porque los continuos avances coruñeses carecían de esa picardía y rapidez que son indispensables para superar las murallas defensivas que montan los equipos adversarios, sobre todo cuando juegan fuera de su campo y llegan a verse con un marcador favorable. Esto le sucedió ayer al Hércules con la ventaja que cobró en el primer tiempo (minuto 41) en un cabezazo del colombiano Aguilar que anduvo rápido para ganar la posición a dos defensas coruñeses.
El 0-1 se mantuvo hasta el final porque el Deportivo nunca acertó a que alguno de sus artilleros (?) llegasen a entrar con ventaja ante Falcón al que el poste también le salvó en una ocasión, casi al final. Antes de eso, ni Riki (el lesionado permanente ya en los tiempos de Lotina) ni Xisco (el de los fueras de juego) ni tampoco Lassad superaron los obstáculos que les planteó la táctica dispuesta por ese técnico de Alfoz que acertó (ayudado también por los numerosos fallos coruñeses) en el planteamiento del partido de anoche en Riazor, en donde el veterano Rivas fue el coloso de Hércules, agigantado frente a tanta medianía.
Cierto es que el Deportivo peleó con tesón hasta el final por evitar su derrota. Incluso pudo haber terminado como vencedor. Pero recordemos cómo alcanzó su victoria frente al Huelva. Lo importante es corregir el camino emprendido.