Balaídos engulle al Celta

x.r. castro VIGO / LA VOZ

DEPORTES

09 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Balaídos se ha convertido en el cementerio del Celta. De sus sueños y sus aspiraciones, pero también de su juego y de sus miserias. Aunque los celestes no comenzaron mal ante el Las Palmas el partido se fue inclinando hasta caer del bando canario. Por errores defensivos de bulto, por la miopía en ataque en momentos decisivos y porque el miedo escénico de jugar en casa se ha convertido en el peor enemigo de un equipo que firmaría actuar las 42 jornadas como visitante. Herrera quería un partido para recuperar la moral y ha recogido otro mar de dudas. Sus decisiones tampoco ayudaron al equipo en el día de ayer.

Si el debate estaba entre Bustos y Oubiña, Herrera respondió sacando del campo a Insa y apostando por Joan Tomás. En su primera titularidad del curso, el catalán ayudó al equipo a ganar profundidad. Fue el Celta del primer acto un colectivo de juego combinativo, pero también con presencia en el área rival. Asimismo con unas lagunas preocupantes en su retaguardia. Como si la manta nunca diese para todo.

Por eso el Las Palmas, un equipo aseado y con el mismo problema, se puso por delante, vio como le anularon un gol y se llevó el empate al receso.

Los insulares marcaron primero porque David falló lo incomprensible. Una exquisita combinación con centro de De Lucas, que solo, el talaverano estrelló en el palo. Como penitencia, en el primer lance de estrategia Portillo remató solo tras peinar Vicente en el primer palo.

El 0-1 fue un mazazo, pero no descompuso a un Celta que incidió en la idea del toque paciente y la búsqueda de espacios. Álex encontró una maravilloso de nuevo para David, pero faltó un palmo. Pero en la tercera intentona no falló. Un servicio de Joan Tomás, fue seguido de un excelente control y un idéntico golpeo que superó a Barbosa y puso el equilibrio en el marcador.

Unas tablas que estuvieron a punto de romperse en un suspiro. De nuevo la estrategia, ahora en clave de falta, la defensa del Celta colocados como estatuas de sal y el central Vicente Gómez marcando a placer. El fuera de juego, cuando menos discutible, salvó a los vigueses, que en la recta final acosaron a Barbosa sin éxito.

El segundo tiempo se jugó a tirones. Con el Las Palmas intentando controlar el juego de inicio, rematándolo todo en la estrategia y con el Celta respondiendo a la contra y sobre todo desaprovechando un rosario de balones en la frontal. Lago no enganchó una dejada de Bellvís, Álex remató al limbo...

Herrera agotó los cambios con celeridad. El primero obligado por la lesión de Hugo Mallo, pero los otros dos buscando más profundidad con Abalo y Aspas. Desde el primer instante la sensación era que el equipo se deshilachaba y que el Las Palmas estaba más cómodo en el campo. Vitolo hizo todo para marcar el segundo, pero superó incluso el fallo de David y tras regatear a Yoel, no acertó a meter el balón en la portería vacía.

El Celta no aprovechó el indulto. No fue capaz ni de salvar el punto que al menos hubiese moderado el discurso de la maldición de Balaídos. Al contrario, se hizo un lío en un rechace de un córner, Yoel -que reclamó falta- se quedó desplazado y sin bota y Ruyman desde fuera del área solo tuvo que colocar el balón entre los tres palos.

Languidecía el partido y los cinco minutos de prolongación se consumieron entre la histeria y la decepción.

Goles: 0-1, min 25: Portillo. 1-1, min 30: David Rodríguez. 1-2, min 87: Ruyman.

Árbitro: Jaime Latre (Comité Aragonés). Amarillas a Alex López, Bellvís, Roberto Lago, Orellana y Joan Tomás por el Celta y a Herner, Portillo, Vicente, Laguardia, Sergio Suárez y Roque por los insulares.

Incidencias: Partido disputado en Balaídos ante 8.878 espectadores.

Yoel; Hugo Mallo (Bellvís, min 49), Vila, Catalá, Lago; Bustos, Álex López; De Lucas (Abalo, min 61), Joan Tomás (Aspas, min 69), David Rodríguez y Orellana.

Barbosa; Pignol, Laguardia, Herner, Ruymán; Castellano; Viera (Quiroga, min 90), Vicente, Roque (Francis Suárez, min 81), Vitolo; y Portillo (Sergio Suárez, min 77).

Los fallos en la estrategia fueron letales para un equipo que generó ocasiones de inicio