Álex Ferguson rompe registros al frente del Manchester
05 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Poco después de que Álex Ferguson (Govan, Glasgow, 1941) llegase al Manchester United, ser escocés en Inglaterrra no parecía el mejor negocio. El thatcherismo había convertido a los vecinos caledonianos en su banco de pruebas económico con un sangrante impuesto sobre el patrimonio (poll tax) que originó revueltas de violencia extrema.
Mañana se cumple un cuarto de siglo de aquello. Como buen escocés, Ferguson, que ya no era precisamente un imberbe, abrazó el lema inglés «en el norte hacemos lo que queremos», hizo del Manchester United su cortijo y lo convirtió en el club británico más laureado de toda la historia. Se ganó el título de Comendador del Imperio Británico. Of course.
Habrá quien piense que sir Alex Ferguson nació en el United. Está muy equivocado. El 6 de noviembre de 1986 ya contaba con dos Ligas como jugador y cuatro más como entrenador, además de cuatro Copas y una Copa de la Liga, todo ello en Escocia; junto a una Recopa y una Supercopa de Europa.
Sin embargo, nadie es infalible y este técnico con arranques dictatoriales y dejes paternales, menos. Por eso, el centrocampista Peter Davenport se encarga estos días de recordar los momentos previos al primero de los 1.409 partidos de Ferguson al frente del United: «Era un choque contra el Oxford United. No había dado la alineación. Estaba nervioso. Nosotros, calentando. Vino y dijo, ?a la derecha, arriba, Frank y Nigel?. Le dijimos, ?¿quién es Nigel??. ?Él?, respondió señalándome. Me había confundido con Nigel Davenport, mítico actor de películas como La isla del doctor Moreau y Carros de fuego. Perdimos 2-0».
Cena conmemorativa
La cena celebrada este fin de semana conmemora lo sucedido en los últimos veinticinco años, a partir de aquel instante. Por eso, a ella acudieron todos los nombres propios (y algún que otro ajeno) de los red devils y debajo de la alfombra se ocultaron todos los episodios escabrosos protagonizados por el Secador (como llaman a Ferguson en el vestuario por su tendencia a abroncar a los futbolistas a voz en cuello a solo unos centímetros de su víctima). Como aquel en el que le lanzó una bota a Beckham en plena discusión en el vestuario. Ayer, Becks resumió un sentir general: «Ferguson es la única razón de mi éxito».
Muchos de los futbolistas que comparten esa opinión, como Cantona, Keane, Giggs, Hughes, Phil y Gary Neville, Forlán, Scholes, Butt, Solskjaer, Cristiano y Rooney, figuraban entre los más de setecientos invitados al ágape de coste millonario celebrado en el Lancashire County Cricket Club, a escasos metros de Old Trafford. También estaban convocados los demás entrenadores de la Premier League, incluido su alter ego Arsene Wenger, que lleva quince temporadas en el Arsenal y descendía con el Nancy en el año del debut de Ferguson en el United.
El escocés incansable bate récords de insistencia y longevidad en la élite futbolística a nivel mundial. Los libros de registro ingleses computan trece técnicos con más años en el mismo club; ninguno nacido después de 1910. Según la UEFA, solo el francés Guy Roux (44 años con el Auxerre) le supera. Pero nadie a tan alto nivel, nadie con setenta años de edad, ninguno tiene tantos títulos en su palmarés; ganó más que el Manchester sin él en toda su anterior vida. Oficialmente, es el mejor entrenador de la historia. Sentimentalmente, habrá discrepancias.
Ferguson ha sabido adaptarse a los tiempos incluso contradiciendo su propio discurso si era necesario. Sin un sucesor claro (solo se apunta el nombre de Ryan Giggs), se limitó a decir: «Esto es un cuento de hadas. Lo único que puedo decir es que espero con ilusión los próximos veinticinco años».
Sir Alexander Chapman Ferguson veinticinco años en el united