Enorme pegada, sufre a balón parado

JUAN VILLAR VIGO / LA VOZ

DEPORTES

El potencial ofensivo del Celta lo convierte en el equipo más goleador de la categoría

13 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Al Celta le ha costado readaptarse a un nuevo estilo de juego tras las bajas del pasado verano, fundamentalmente la de Trashorras, sembrando dudas a principio de temporada. Pero en cuanto Paco Herrera ha dado con la tecla, el equipo vigués ha vuelta a dar las sensaciones de claro aspirante. Es un equipo menos arropado en el centro que el año pasado, pero que explota sus numerosos argumentos ofensivos, que lo convierten en el equipo más goleador.

Velocidad y calidad, con cuatro atacantes

El técnico celeste ha cambiado el 4-3-1-2 que tan bien le funcionó la pasada campaña por un 4-2-3-1 en el que los jugadores de arriba atesoran mucha pegada. El puesto que ocupaba Trashorras le corresponde ahora a Bermejo, un jugador que siempre ha sido un delantero realizador. Y de los tres mediocentros, Herrera ha sacrificado a uno para meter a un atacante más. El año pasado De Lucas y David formaban la dupla ofensiva. Ahora se les une, además de Bermejo, un tercer elemento que puede ser Orellana o Joan Tomás. Los vigueses no han perdido la velocidad que les hacía letales a la contra, y ahora tienen el plus de la calidad de Fabián Orellana, capaz de resolver un encuentro en una genialidad.

Capacidad para cambiar el ritmo y remontar

Si algo ha demostrado este Celta es su capacidad para cambiar un partido que se le pone en contra. Nunca se le puede dar por muerto. Es un equipo con capacidad de reacción, como ha demostrado en cuatro de los doce partidos de Liga, en los que salvó puntos y le dio la vuelta al marcador. Herrera suele acertar en las sustituciones en estos casos y los jugadores que entran frescos son capaces de cambiar el ritmo del encuentro y acabar encerrando al rival. Ocurrió en Huelva, donde Aspas consiguió el gol de la victoria en el minuto 86, ante el Valladolid en Balaídos, cuando se salvó un empate en el 94 tras muchos minutos de asedio, en Xerez, donde los vigueses perdían 3-1 a menos de diez minutos para el final y consiguieron igualar porque el partido no duró tres minutos más, ya que daban la sensación de que lo ganaban. Y el último ejemplo es el de Villarreal, con el recital final de Aspas y Orellana, que entró de recambio para revolucionar el partido.

Problemas en la estrategia defensiva

El Celta no es un equipo al que le hagan numerosas ocasiones, sin embargo tiene determinadas lagunas que le han hecho encajar bastante goles. Ha sufrido mucho en cada acción de balón parado, faceta en la que el Deportivo es un especialista, aunque parecen haber mejorado en las últimas semanas, con solo dos goles recibidos en cuatro encuentros.

Poca consistencia en el centro del campo

El Celta prefiere tener la pelota, algo que no ocurría la pasada temporada, cuando se prodigaba más a la contra y defendía más arropado con tres mediocentros. La apuesta ofensiva de Paco Herrera tiene su peaje en una menor consistencia en el centro del campo, que se traduce en una defensa que sufre más. Las escasas ayudas a los laterales en determinados momentos ha propiciado que los rivales hayan encontrado un camino propicio para hacer daño a los celestes en cambios de orientación hacia las bandas que acaban en centros siempre peligrosos al corazón del área, donde los centrales tienen pocas ayudas también. Son detalles que el equipo ha ido corrigiendo.