Pasó el día y también la romería. Las aguas volvieron a su cauce y atrás queda la alegría vivida de forma pasajera, con más rapidez que aquellas otras sensaciones de adversidad que dejan huella y amargura profundas. Lo dicho vale para aplicar al mundo del fútbol, cuando el popular deporte ofrece a las gentes partidos como ese Deportivo-Celta (2-1) que proporcionó a los aficionados gallegos de uno u otro signo un intenso domingo desde la mañana con la incertidumbre añadida que se prolongaría hasta el pitido final del duelo, ya en horas nocturnas. Esto pertenece al más reciente pasado, aunque la alegría sigue siendo visible en el semblante de los deportivistas, tal como se entiende por haber resultado los ganadores del clásico partido, mientras los celtistas ya esperan la vuelta en el mes de abril.
Próximos partidos
Las aguas vuelven a su cauce en ese río por el que navegan los equipos pensando siempre en arribar a puerto con los puntos a bordo. Para conseguirlo en las mejores condiciones, los protagonistas del comentado partido apuran al máximo su preparación pensando, el Deportivo en Elche, donde jugará el domingo, y el Celta en no descuidarse frente al Hércules, el sábado en Balaídos.