El técnico se quedó sin excusas en el clásico al que su equipo llegaba en mejor forma y situación
12 dic 2011 . Actualizado a las 14:38 h.Guardiola fue el primer sorprendido por el 1-3: «Pensé que nos iba a costar más». No fue el único. La euforia blanca y la diferencia en la clasificación respaldaban a los del Bernabéu. Acabado el duelo, Mourinho solo encontró la falta de suerte como coartada. Pobre excusa para un resultado que mina especialmente la moral del Madrid y de su técnico, que ni con todo el viento a favor es capaz de sacar tajada del clásico. Una apurada victoria en la prórroga es el único dato positivo en ocho intentos. Negativos hay varios, empezando por los del sábado.
HOMBRES DE CONFIANZA
Cristiano, Pepe y Marcelo no estuvieron finos
Fracasó la guardia pretoriana de Mou. Con Carvalho en la enfermería, el círculo de confianza del técnico portugués en el Real Madrid lo forman Pepe, Cristiano y Marcelo. Todos hombres de Jorge Mendes, el representante de poder ilimitado en la casa blanca. El clásico retrató los problemas del trío de elegidos en los partidos grandes, donde su capacidad de concentración siembra dudas.
Cristiano y Marcelo regalaron la banda izquierda del Madrid, donde funcionaron las coberturas entre Alves y Puyol. El lateral zurdo comenzó el choque nervioso, regalando un córner inexplicable en la segunda jugada (la primera acabó en el 1-0) y apenas se sumó al ataque. Además, el Barça eligió casi siempre su flanco para buscar la portería de Casillas. CR7 dispuso de las dos ocasiones más claras de su equipo. Falló con el pie y con la cabeza justo antes de que el rival anotara el 1-1 y el 1-3. Casi no colaboró en tareas defensivas.
Pepe empezó bien, pero Alexis le ganó en la carrera del tanto del empate y el tercer gol culé acabó por desesperarle, sacando su versión de extrema dureza. Acabó ganándose la amarilla por una fea entrada a Messi.
SIN RECURSOS
Cambios de piezas, pero no de estrategia
Mou renunció al trivote y apostó por la presión en todo el campo. Valdés le dio la razón antes del minuto 1 y un segundo robo en zona de riesgo estuvo a punto de convertirse en el 2-0, pero Cristiano falló con todo a favor.
A partir de ahí, la estrategia solo dio frutos contados, con el Barça empeñado en arriesgar para sacar la pelota y Puyol y Abidal dando apoyo a su portero desde el banderín de córner. El meta culé regaló otra bola que los blancos no aprovecharon y eso fue todo. Pero la falta de resultados no alteró el esquema y solo condujo a un cambio de fichas. A Lass le quedó grande el partido e hizo sitio a Khedira, que vive los clásicos bajo el estigma de su pésimo papel en la manita del Camp Nou. Özil, señalado después por su técnico en la sala de prensa, dejó paso a Kaká, mucho más activo, pero tan ineficaz como el alemán. Higuaín tampoco mejoró el rendimiento de Di María, que volvió a vaciarse y dejó alguna acción de mérito.
COMPLICIDAD CON LA GRADA
La grada no respaldó al técnico como en otras citas
costumbrado a aspavientos y tránsitos veloces por el área técnica, Mourinho se mostró mucho más comedido que en anteriores duelos de envergadura. Parece que las exigencias de moderación desde algunos sectores blancos (Casillas incluido) han calado en el portugués, a quién la estrategia de la exasperación tampoco dio resultados.
La grada no fue en esta ocasión la gran cómplice del entrenador e incluso llegó a pitar a su hombre franquicia, Cristiano Ronaldo. Solo reapareció la conexión cuando Mou abandonó el banquillo para pedir al público que silbase la decisión del árbitro de no mostrar la segunda amarilla a Messi.
LOS FICHAJES
El único que jugó fue Coentrao, que rindió a buen nivel
Florentino, empeñado en recuperar unos éxitos que dilapidó desterrando a Del Bosque y a la cantera, se ha puesto al servicio de su técnico hasta el punto de librarle de la supervisión de Valdano y dejarle configurar el equipo a sus anchas.
Fichó Mou sin trabas, pero casi todo lo que trajo en verano se pudrió el sábado entre el banquillo y la grada. Sahin, Altintop, Callejón y Varane están más cerca del destierro que de encontrar hueco en el once. De los nuevos, Coentrao (otro hombre Mendes) fue el único que disputó el clásico y lo hizo fuera de su posición natural. Ni siquiera actuó en el medio campo, posición en la que el técnico lo ubica con frecuencia. Tuvo que ocupar el lateral opuesto al suyo, donde cumplió pese a que Cesc le ganó la partida en el 1-3.