Un derroche sin puntería

josé m. fernández A CORUÑA / LA VOZ

DEPORTES

CESAR QUIAN

Tras un gran primer tiempo, 3 palos y no menos de 8 claras ocasiones, el Dépor perdió una gran ocasión para golear

09 ene 2012 . Actualizado a las 15:27 h.

Un derroche de ocasiones. Dos balones al larguero y uno al palo, no menos de cuatro paradas de mérito de Doblas, un par de remates al limbo cuando el destino más fácil parecía ser la red... Y una victoria por la mínima, contra diez durante la última media hora, con cierto sufrimiento en los instantes finales y frente a un rival justo de recursos, como dicta su situación concursal.

Ritmo y dominio

El Dépor parecía haber encontrado la velocidad y el ritmo que se le demandaban para caminar con seguridad en Segunda. Una maquinaria cada vez mejor engrasada, sin depender demasiado de la acción individual de Guardado, la puntería de Lassad o el pase de Valerón. Durante el primer tiempo fue un grupo compacto, en el que cada uno -un once que la parroquia deportivista puede recitar ya de memoria- asume perfectamente su papel. Con ese orden y el pánico que provoca cuando merodea el área rival abrió la lata frente a un equipo con más pasado que presente. Solo necesitó cinco minutos para que un centro envenenado de Bruno lo metiera en su portería Lambón.

Hasta cinco ocasiones claras tuvo el cuadro coruñés antes del descanso. Lassad envió un remate al palo, Bruno estrelló una vaselina en el larguero y Doblas se exhibió tras un remate a bocajarro de Ayoze... así hasta que Guardado firmó una jugada para recordar, por el arranque de Valerón, la conducción y el pase de Juan Domínguez y el remate imposible para Doblas tras un recorte espectacular.

Doble error

Increíblemente, el Deportivo se complicó la vida en el tiempo añadido. Primero, con una ingenua mano de Juan Domínguez y después por la desafortunada respuesta de Aranzubia al lanzamiento de falta de Campano. Un 2-1, escaso premio para un Deportivo que había bailado a su rival durante buena parte del primer tiempo. El aluvión habría merecido un premio mayor.

Mejor contra once

Lo incomprensible surgió en la segunda mitad, tras la expulsión de Capdevila. Con uno más, el cuadro coruñés perdió claridad, continuó derrochando ocasiones, pero decayó el ritmo. Juan Domínguez, cada vez más seguro en su juego, se perdió en tierra de nadie, Bergantiños -infatigable en la primera parte, en la que tapó lo suyo y lo de los demás- perdió galones con la entrada de Borja, Guardado apenas entró en juego y el apresurado Bruno envió a la grada un mano a mano. Aunque a medio gas, con Valerón, el Dépor ofrece sus mejores virtudes, tiene claridad y llega a la portería contraria con intención. Al menos durante 45 minutos. Sin el canario, el cuadro coruñés ofrece más respuestas físicas, pero pierde lucidez y orden. Difícil dilema

Falta de eficacia

No es que el Xerez, blando y contemporizador, inquietara o pusiera en demasiados apuros a Aranzubia, pero siguió vivo hasta el final y pudo encontrar un premio inesperado (e injusto) en un par de acometidas finales. Y todo después de sufrir un aluvión durante 45 minutos y de que el Dépor desperdiciara no menos de ocho ocasiones.

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