Real Madrid y Barcelona vivien mañana el noveno clásico desde que Mourinho lidera a los blancos.
17 ene 2012 . Actualizado a las 18:12 h.El Bernabéu acogerá mañana una nueva colisión entre dos maneras de entender el fútbol: la excelencia estética del Barcelona diseñado por Guardiola frente a la efectividad del Real Madrid que lidera Mourinho. Hasta ahora, el balance favorece al despliegue de talento del equipo catalán, pero la Copa es, por el momento, su única asignatura pendiente en los ocho clásicos que ha disputado desde que el técnico portugués dirige a los blancos. La derrota en la final del año pasado se convirtió en la mancha de un expediente inmaculado para el Barça que logró cuatro triunfos y tres empates.
Sin embargo, las circunstancias con respecto a aquel partid han variado. El Barcelona ha aflojado sus prestaciones en la Liga, donde está ya a cinco puntos del líder, el Real Madrid. Además, como visitante ha demostrado dificultades para abrir las defensas contrarias y le ha faltado la solidez en defensa que lo hicieron prácticamente invulnerable en el pasado. De todos modos, no ha fallado en ninguno de los partidos clave en lo que va de campaña: venció al eterno rival en la Liga y en la Supercopa, y goleó al Santos para conquistar el Mundial de Clubes.
Más ataque, menos retaguardia
Por su parte, el conjunto que entrena Mourinho ha cambiado sustancialmente la manera que afronta cada encuentro. Si su primera temporada se caracterizó por la progresión en la solidez defensiva, esta ha comenzado con un tono más ofensivo. De hecho, va camino de romper el registro de mayor número de goles marcados en la Liga. En el duelo de la Supercopa, por ejemplo, se contabilizaron nueve dianas en dos encuentros vibrantes. El lado negativo de este avance en el ataque lo representa el número de goles encajados. Hoy es más fácil marcarle al Real Madrid de lo que era al final del año pasado. Esta fragilidad en su última línea condenó a los futbolistas blancos durante el clásico de diciembre en el Bernabéu, en el que el Madrid sucumbió ante los de Guardiola por 1-3.
Ahora, los dos estilos vuelven a citarse en el mismo escenario, que vivirá una nueva batalla entre la elegancia y la pegada.