Cuando el viento sopla de popa

josé m. fernández A CORUÑA / LA VOZ

DEPORTES

El Villarreal B tuvo el balón y estrelló tres balones en el larguero, pero el Dépor sumó su quinto triunfo seguido

22 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Cinco victorias consecutivas. Campeón de invierno tras sumar 19 de los últimos 21 puntos. El Dépor ha emprendido con paso firme el camino de vuelta a Primera División, aunque, como ayer, su propuesta futbolística esté muy lejos de los resultados. El cuadro coruñés tiene el santo de cara. En su feudo, empujado por la grada, su juego se diluyó frente a un rival que se plantó en Riazor dispuesto a discutirle el balón al líder, pero al que le toca rumiar su infortunio durante un interminable viaje de vuelta a Villarreal: tres balones al larguero, una expulsión y un gol en propia meta.

valerón

El Dépor de Riazor

Volvió el equipo de Riazor, ese que arranca con Valerón en la media punta. En realidad, lo había anunciado, a su modo, José Luis Oltra un par de días atrás, cuando tras la suplencia del canario en El Alcoraz trató de desmentir a los que pensaban que Borja era la solución lejos de A Coruña. Será porque Riazor es el mejor amparo del cuadro coruñés en la primera vuelta (solo ha cedido una derrota y un empate) o por la entidad de un rival especialmente endeble lejos de su campo durante toda la primera vuelta, pero el Dépor fue una sombra del equipo que hace apenas quince días arrasó durante media hora al Xerez.

propuesta visitante

Joven y valiente

Ingenuo, valiente y decidido. Así se presentó el joven Villarreal B, una digna imagen de su hermano mayor, fiel a una idea de fútbol que no parece cuestionarse ni siquiera ahora, cuando ambos pelean por mantener la categoría. El Dépor no apretó como acostumbra en el inicio, excesivamente premioso, perdió a Lassad por lesión cuando apenas iban seis minutos. El primer aviso lo dio el Villarreal a los 13 minutos, cuando Moisés -internacional sub-17- envió un lanzamiento al larguero; también el segundo, cuando siete minutos después un disparo de Costa se topó con el travesaño. Aranzubia volvió a aliarse con el larguero en el 27, tras un nuevo misil de Trigueros. Sin excesiva profundidad ni aparente pegada, el Villarreal sembró el pánico. Asustó tanto que Riazor respiró con alivio en el descanso, tras, eso sí, asistir sin pestañear a un último rondo visitante. La raquítica respuesta del cuadro de Oltra fue un mano a mano que Riki resolvió con torpeza.

el juego

Un Dépor previsible

Nada cambió en los inicios de la reanudación. La voluntad de tener el balón del Villarreal y el, eso sí, deseo local de cambiar el rumbo. La expulsión de Kiko Olivas por derribar a Riki cuando este se iba solo hacia la portería de Mariño debería haber sido el aviso para que el Dépor saliera en tropel en busca del triunfo. Ni el infortunio frenó a un Villarreal ni su propuesta, ni la superioridad impulsó al equipo de Oltra. Los visitantes se defendían con el balón, el Deportivo atacaba con otro delantero, Xisco, que suplió a Bergantiños.

el liderato

La fortuna también juega

Aunque lento y previsible, rondó más el Deportivo el área visitante, pero el gol llegó en el último infortunio visitante, tras una arrancada de Guardado, cuyo centro Lejeune envió al fondo de su portería. Tres puntos que consolidan el liderato, con un gol en propia meta y frente a un rival que se apropió del balón, estrelló tres balones en el larguero y acabó con diez. También valen.

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