Perros con hambre de triunfo

Aleixandre Méndez
Álex Méndez PONTEVEDRA / LA VOZ

DEPORTES

RAMON LEIRO

18 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Resulta difícil imaginar un grupo de perros tirando de un trineo sobre la nieve en estas latitudes, pero en Galicia también hay mushers, y hoy tomarán Pontevedra para demostrar que canes y humanos, además de ser buenos amigos, pueden formar un gran equipo.

El mushing nació originalmente como un medio de transporte en los países nórdicos para desplazarse a través de la nieve. Con el tiempo, se convirtió en un deporte en el que el perro tira del hombre atado con un arnés. La modalidad más conocida es la que se practica en nieve, pero también se disputan competiciones en tierra.

El pontevedrés Julio Vázquez se inició en el mushing hace un par de años, casi por casualidad. «Siempre me gustó salir a correr con mi perro. Un día vi un reportaje por televisión sobre el mushing en tierra, y pensé que al fin había encontrado el modo de disfrutar de mi afición», recuerda. Julio comenzó a buscar información a través de Internet, y fue así como encontró a otros apasionados por el mushing en Galicia. «Mi mayor sorpresa fue descubrir que existía en Galicia un club para practicar este deporte, la Asociación de Cans Deportistas (ACADE)», afirma.

Desde entonces, Julio compite junto a otros 20 compañeros en la Liga Gallega de mushing, que este año cumple su tercera edición y que hoy llega por primera vez a Pontevedra gracias a su insistencia por dar a conocer esta disciplina en la ciudad.

Un deporte que gana adeptos

A Xunqueira de Alba será el escenario donde perros y amos lucharán juntos por alzarse con el triunfo, en una competición que pone de relieve la sintonía que puede llegar a alcanzarse entre canes y humanos.

Sin embargo, conseguir que un perro cumpla con la disciplina de una competición no siempre es sencillo. «Está claro que un perro no es una persona. A veces le apetece más y otras veces menos. Pero a un perro normalmente le gusta hacer deporte, siempre están preparados para correr, para saltar...», señala.

Quizá la gran diferencia esté en el valor que cada uno le da a la victoria. Y es que, mientras el hombre sueña con la gloria del triunfo, el perro estará satisfecho con la galleta que le dará su amo si cumple su cometido.