La eficacia del Celta asusta

DAVID MOLDES VIGO / LA VOZ

DEPORTES

Los vigueses sacan a pasear su mejor pegada y su velocidad a la contra

10 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

El Celta ha metido la sexta marcha. Quiere llegar a Primera División por la vía rápida. Después de superar con éxito las tres etapas pirenaicas -Elche, Almería y Valladolid-, el equipo no quiere revivir la pesadilla de la pasada temporada. En un cuarto de hora encarriló el partido ante el Numancia con dos goles, uno de Aspas y otro de Bermejo. La calidad de los cuatro de arriba es de lo mejorcito de la categoría. El ascenso está más cerca. La afición lo sabe y ha vuelto, después de mucho tiempo, a engancharse. Balaídos ha dejado de ser un estadio fantasma.

Eficacia en ataque

El Celta es el máximo goleador de la categoría. Su eficacia de cara a gol asusta. En la primera parte disparó cuatro veces a portería y marcó tres goles. El buen momento de forma del internacional chileno Fabián Orellana, que ha disipado las dudas que había levantado en el arranque de la Liga con su tremenda calidad, y de Iago Aspas facilita todo.

El desborde de De Lucas

Paco Herrera había dicho que el catalán era el único jugador de la plantilla que estaba físicamente un poco por debajo de sus compañeros. Puede ser verdad, pero esa carencia la suple notablemente con su calidad. Cada vez que coge el balón, el Celta crea peligro. Los dos primeros goles nacieron de sus botas. Al igual que Orellana, es un puñal en la banda.

Seguridad en la portería

Muchos se echaron las manos a la cabeza cuando Yoel se lesionó. Temieron por el rendimiento de Sergio, un portero poco acostumbrado a jugar con la presión que requiere defender la portería de un candidato al ascenso. Pero el de Catoira ha demostrado estar preparado para el reto. El Celta ha echado el candado con dos canteranos.

Solidez en Balaídos

Hacía años que los seguidores celestes no recibían tantas alegrías seguidas. Jugar en Balaídos ha dejado de ser una losa. El equipo se siente cómodo, seguro, en su casa. El Celta no pierde en su estadio desde el pasado 19 de noviembre, cuando cayó por la mínima contra el Hércules. Los puntos en casa pueden ser decisivos para asegurar el ascenso.

La afición se engancha

La marea celeste ha despertado. Balaídos volvió a escuchar la Rianxeira. Al igual que ante el Almería, la afición respondió a la llamada del club. Más de 15.000 aficionados presenciaron en directo la goleada. La política de la directiva de abaratar los precios, similar a la que puso el Deportivo al principio de la temporada, empieza a dar resultado. Una pena que haya llegado tan tarde.

Fortaleza atrás

El juego aéreo arruinó las posibilidades de ascenso la pasada temporada. Los problemas continuaron en el arranque de ésta Liga, lo que hizo temblar a Paco Herrera. El técnico se la jugó situando al lateral Oier Sanjurjo como central, y el navarro sorprendió a todos. Se ha convertido, formando pareja con Túñez, en un indiscutible en el once. La dirección deportiva debería de iniciar cuanto antes las negociaciones con el Osasuna para asegurarse su continuidad un año más.

Un banquillo de lujo

Los tres cambios -Joan Tomás, Toni y David Rodríguez- entraron con el partido sentenciado, pero aún así mantuvieron el nivel del equipo. Joan Tomás no marcó esta vez, pero sí lo hizo Toni. Una de las grandes diferencias respecto a la campaña anterior es el fondo de armario. Otro ejemplo: Bustos ha suplido de maravilla la baja del capitán Oubiña. El fondo de armario nada tiene que ver con el del curso pasado.

ANÁLISIS balaídos se convierte en un fortín con siete victorias seguidas