Es una pena que la acumulación de tarjetas prive a ambos equipos de algunos de sus jugadores clave para jugar un partido tan importante. Lo van a notar, sobre todo el Chelsea. Aunque los ingleses tienen alternativas para minimizar el efecto negativo de las bajas, sobre todo en defensa, donde David Luiz puede sustituir con garantías a Ivanovic en el lateral.
Dejando a un lado las ausencias, no cabe duda que la propuesta futbolística del Bayern de Múnich es mucho más atractiva: apuesta más por la posesión y por un fútbol más elaborado. Los alemanes no renunciarán a su estilo, con un juego volcado a las bandas con Ribery, Robben y las incorporaciones de los laterales. A ver cómo plantea el Chelsea las embestidas de los alemanes por los costados, algo muy complicado. Pero el Chelsea ha mostrado una gran solidez defensiva en las semifinales.
Es difícil que el conjunto de Stanford Bridge repita el planteamiento que su entrenador Di Matteo puso sobre el césped ante el Barcelona. Es la final, por lo que se espera que los londinenses busquen un mayor equilibrio entre el ataque y la defensa y no se encierre en su campo durante todo el partido. Buscarán los contraataques rápidos y un fútbol muy directo con Mata, Lampard y Drogba como principales bastiones ofensivos. Precisamente el delantero marfileño ha perdido protagonismo en los últimos partidos por la apuesta tan marcadamente defensiva del técnico italiano del Chelsea. Pero la defensa alemana puede sufrir mucho con sus embestidas. Ya hizo sufrir al Barça.
Los porteros de ambos equipos, Cech y Neuer, tienen un nivel grandísimo y serán claves, como ya lo fueron en sus respectivas semifinales. Veremos quién marca más la diferencia.
Mi apuesta es un 3-2 para el Bayern, pero en una final es muy complicado acertar.