Destreza acrobática en el agua

nino soto PONTEVEDRA / LA VOZ

DEPORTES

Lara González, de 9 años, pretende heredar el trono que dejó Gemma Mengual

30 jun 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Lara González Corbacho sale disparada como una bala de las aguas de la piscina de Ponte Muíños. Está entrenando con el resto de sus compañeras que conforman el equipo de nivel alevín 1 del Club Galaico Sincro. Con 9 años cumplidos el 6 de mayo, es la novata del grupo, pero la que atesora un mayor talento, unas condiciones innatas para la sincro. Es la nadadora más joven de Galicia en alcanzar el nivel alevín 1. Generalmente, a esa categoría acceden solo niñas de 11 y 12 años.

No es una especialidad regalada. No simplemente por cumplir años una nadadora de sincronizada se convierte en alevín de primer nivel. Para adquirir esa categoría, hay que aprobar un duro examen compuesto de cuatro pruebas: tiempos de natación en piscina, pruebas en seco (flexibilidad y fuerza en el gimnasio), habilidades en el agua y figuras. Las que no lo aprueban, forman los denominados equipos de base.

La niña pontevedresa aprendió a nadar a los seis años, y desde entonces, es como una sirena en el agua. «Me encanta la sincro», señala Lara a pie de piscina en Ponte Muíños. «Y me gusta, sobre todo, porque puedo estar con mi equipo», destaca.

Desde hace dos años pertenece al Club Galaico Sincro, e insiste en que «aquí nos llevamos todas muy bien. Es como una familia». No oculta sus preferencias. «Estoy mejor en el agua que en tierra», afirma. Es la coreografía perfecta.

Tiene gran parte de razón. Al igual que el resto de compañeras de equipo, en época estival entrena cinco horas al día. Ensayan las rutinas y habilidades en el agua tres horas por la mañana, comen en grupo, y vuelta a sumergirse en el vaso por la tarde. Esa mezcla de gimnasia, danza y natación requiere mucho sacrificio. «Es una forma de hacer convivencia», destacan las dos entrenadoras del equipo alevín, Diana Fernández y María Jesús Refojo. Durante el curso escolar, las sesiones de preparación se realizan cuatro días consecutivos durante tres horas, se descansa uno, y de nuevo otra serie de cuatro.

Lara González, que cursará cuarto de Primaria en Campolongo a partir de septiembre, se toma su progresión en la piscina con paciencia. La cautela es clave para el éxito debido a su corta edad. El equipo disputará en julio el Campeonato Alevín en Avilés, pero Lara se quedará a orillas del Lérez. «Es muy pequeña», precisa Diana Fernández. «Creemos que es precipitado mandarla a un campeonato nacional, puesto que si no alcanza un mínimo, sea por el motivo que sea, la Federación le puede retirar el nivel», añade.

Ella lo asume con la naturalidad de un adulto. «No pasa nada», precisa. Sus entrenadoras aseguran que en el campeonato del 2013 «Lara podría lograr una medalla». Es la gran apuesta del club pontevedrés. Diana Fernández, exnadadora y que entrena al equipo sincro desde hace 7 años, detalla que la formación de Lara requiere un mayor tiempo para no tirar su futuro por la borda.

Entre solos, dúos y combinadas, a la pequeña le puede la ambición. Sueña con competir en los Juegos Olímpicos de Brasil. ¿Con 13 años? «Bueno, pues entonces a las olimpiadas del año 2020, que a lo mejor son en Madrid», bromea.

Todavía quedan miles de horas de sufrimiento en el agua para poder luchar entre las mejores del mundo. No obstante, la ascendente trayectoria de Lara es innegable. «Sinceramente creo que alcanzar el nivel alevín I de natación sincronizada es el más difícil, al menos para mí», recuerda Diana Fernández, instantes después de uno de los entrenamientos del equipo de esta semana. «Son niñas pequeñas y el nivel de dificultad es muy elevado», detalla.

En la natación sincronizada predomina la técnica sobre la capacidad física. «Es complicado por toda la técnica que implica este deporte», añade una de las entrenadoras de Lara. Pero para la perla pontevedresa -que le gustaría ser algún día profesora «para enseñarle a los niños»-, la sincro se ha convertido en su verdadera pasión. Empezó en la natación de la mano de su hermano mayor, Jorge. Sin embargo, simplemente nadar «no me gustaba mucho. No llevaba bien lo de competir sola», explica.

Lara marcará un antes y un después en la natación sincronizada española, como en su día lo hizo la olímpica Gemma Mengual.