La marca que Mireia Belmonte había obtenido en las semifinales de la mañana ya hacía pensar que estaba muy bien y con mucha confianza. En el equipo lo teníamos claro: había que esperar lo mejor de ella, por cómo había estado trabajando durante toda la temporada. Y al final ha ocurrido: cuando se juntan el talento y el trabajo suelen dar su fruto y así ha sido.
Ha encarado muy bien la prueba, saliendo muy fuerte, porque sabía que esa era la única forma de poder superar a las chinas, que tenían mejores marcas. Después, ha sabido mantener el ritmo hasta los últimos cincuenta metros en los que ha pagado un poco el esfuerzo. Ha hecho una carrera espectacular y esto puede suponer un espaldarazo enorme para la prueba que le falta.
Lograr otra medalla en los 800 va a ser muy difícil, pero seguro que logrará una gran marca y eso es algo que priorizamos en la delegación. A veces es difícil que el público entienda eso y seguro que mucha gente se había puesto nerviosa con el comienzo de los Juegos, pensando que el arranque no había sido bueno y que no estaba en un buen momento. Pero aquí está la prueba de lo contrario.
Los que estamos conviviendo con Mireia estos días en Londres sabíamos que tenía muchísima confianza en si misma y apostábamos porque llegaría el momento en el que esa confianza y su preparación daría resultados. La plata es el premio.
José Rivera es técnico de la Federación Gallega de Natación