Catorce supervivientes del último descenso

A. B. Redacción / La Voz

DEPORTES

La última vez que el Valencia le crujió el corazón a Riazor fue el 21 de mayo del año pasado

26 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

la última vez que el Valencia le crujió el corazón a Riazor fue el 21 de mayo del año pasado. Poco tiempo en el calendario de cualquier aficionado, demasiado en la agenda del fútbol, un deporte cada vez más volátil. Tanto es así que de aquel trago amargo para el deportivismo solo quedan 13 protagonistas sumando los jugadores de las dos plantillas: Aranzubía, Laure, Manuel Pablo, Valerón, Riki, Seoane y Juan Domínguez, en el conjunto de José Luis Oltra; Albelda, Banega, Tino Costa, Jonás, Mathieu, Guardado y Soldado, por parte de los de Pellegrino. Desde aquella imagen de Valerón desolado sobre el césped hasta el encuentro de esta noche, los dos equipos han vivido dinámicas diferentes, pero han coincidido en la renovación como denominador común.

En el Valencia, por ejemplo, no continúa el autor del primer gol de aquel enfrentamiento. Aduriz, tras permanecer bajo la sombra de Soldado, se replegó sobre San Mamés. Aquel tanto en el minuto 4, cuando los jugadores aún no habían entrado en calor, fue quizás una de las claves para desmontar al Deportivo en sus aspiraciones de permanecer en Primera. Surgieron los nervios y la ansiedad y, poco a poco, el conjunto entrenado por Lotina se consumió sin apenas inquietar al rival. Después, Soldado, ya con los blanquiazules volcados, consumó la pesadilla.

Un cambio gradual

Entonces, con los dos pies en Segunda, el Deportivo trató de mantener el equipo con el que había naufragado, pero que se antojaba como un lujo para la división de plata. Veteranos contrastados como Valerón, Aranzubía o Riki; y nuevos valores como Juan Domínguez, arroparon al conjunto coruñés en su viaje de regreso a Primera. En esa primera campaña, el Dépor cambió al entrenador. José Luis Oltra asumió el mando para este desafío. En el Valencia, desaparecieron Mata, César y Joaquín, pero trató de conservar a Emery hasta que al final de la temporada pasada el club decidió que la etapa del técnico vasco había concluido. Pellegrino cogió el testigo.

La transformación de las dos plantillas se consumó con el trasvase de Guardado desde el Deportivo hasta el Valencia y con la consolidación de los fichajes portugueses en Riazor. Hasta siete jugadores del país vecino juegan bajo la dirección de José Luis Oltra.