Buford crece, se echa de menos a Hummel

M.G. REIGOSA OURENSE / LA VOZ

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El Obradoiro se tomó muy en serio la Copa Galicia, a pesar de las bajas y las adversidades, y por eso se llevó el título. El Breogán exigió al colectivo de Moncho Fernández y el COB hizo lo propio durante veinte minutos.

La mejor noticia para el conjunto santiagués, tras la disputa de los dos encuentros del Pazo Paco Paz, tiene un nombre propio: Buford.

El alero americano no necesita alardes para dejar su sello. Siempre está y suma, sobre todo cuando más se le necesita. Su expediente es elocuente: tres tiros de dos convertidos sobre cuatro intentos, dos de tres en triples, dos libres sin fallo y cuatro rebotes en 27 minutos.

Lo que parece claro también es que el Obradoiro precisa encontrar un relevo para Robbie Hummel, llamado a ser una pieza importante del equipo. Y no será fácil.

El club está muy pendiente del mercado, pero hay poca oferta. En gran medida porque son muchos los jugadores americanos que prefieren apurar sus opciones en los campus de la NBA antes que aceptar un contrato temporal en Europa. Dentro de un par de semanas o tres, cuando ya estén bastante definidas las plantillas de la NBA, habrá bastantes más opciones. Pero para entonces la Liga Endesa ya estará en marcha.

Debutó Pavel Pumplra

Otra buena noticia para el Obradoiro es la llegada de Pavel Pumplra, que dispuso de quince minutos. Moncho Fernández no tenía pensado alinearlo, pero el jugador le demostró que había hecho los deberes, que había examinado todo el material que le había ido enviando el cuadro técnico a lo largo de los últimos días. Conocía los sistemas del equipo y no se le vio perdido.

Salah Mejri no tuvo una actuación afortunada en la final. Va a ser uno de los termómetros del Obradoiro, porque cuando pesa en el juego del equipo, cuando consigue intimidar y adueñarse de la zona, se nota. El problema está en las discontinuidades y, en Ourense, tanto ante el Breogán como ante el COB, fueron más las fases de sombra que las de luz. No obstante, nadie pone en duda su potencial ni su buena actitud. Y tiene a la afición en el bolsillo.

Por cierto, la afición volvió a sacar un sobresaliente. Pese a que la final se jugaba en Ourense, había más seguidores santiagueses en las gradas.

Y el ambiente fue de buena hermandad. Tan es así, que las dos hinchadas disfrutaron juntas del Miudiño en la antesala de la final.