El Obradoiro cala en la élite

Manuel García Reigosa
M. G. Reigosa MADRID / LA VOZ

DEPORTES

Los rivales lo identifican con un equipo rocoso y una afición entusiasta

27 sep 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

La primera irrupción del Obradoiro en la élite remite al año de Naranjito, el 82, cuando todavía no había nacido la ACB. Tuvieron que pasar casi tres décadas, hasta el 2009, para que se codease de nuevo con los más grandes. Entró por vía judicial, como si fuese un invitado sorpresa. Pero ha conseguido revertir esa sensación cuando está a punto de encarar su tercera participación en la ACB.

El Multiusos de Sar es ya una cancha con identidad propia en la Liga Endesa. La atmósfera que se genera y la manera de vivir el baloncesto de la afición santiaguesa no pasan inadvertidos a los jugadores, que lo perciben a pie de pista como rivales.

«La verdad es que el ambiente allí es muy bueno para jugar a básquet y, personalmente, cuando hay ese ambiente me gusta jugar aún más». Quien así se pronuncia es Juan Carlos Navarro, que ha visitado canchas de todo tipo y pelaje.

Uno que la conoce desde los dos lados es Kostas Vasileiadis, que remontó el vuelo a orillas del Sar y ahora se eleva junto al Nervión como uno de los referentes del Bilbao: «El equipo que ha hecho el Obradoiro para esta temporada tiene muy buena pinta y seguro que va a ganar muchos partidos. Me gusta, y tiene una afición y un pabellón que ayudan muchísimo. Me encanta jugar en Santiago».

Josh Asselin será rival el domingo, en las filas del Manresa. La del pívot americano es otra perspectiva con connotaciones específicas, porque su primer equipo en Europa fue el Rosalía, en la LEB: «No tiene nada que ver el Obradoiro con la etapa en la que yo estuve allí. Juega en un pabellón más grande. El año pasado demostró, con su público, que Compostela es una ciudad de baloncesto. Me sorprendió el ambiente. La afición allí es como un sexto hombre, como en Manresa. Ayuda mucho al equipo. La gente en Santiago me trató siempre muy bien. Guardo un gran recuerdo».

Rafa Martínez, internacional del Valencia, es otro de los que percibe la marca Obradoiro: «Veo al equipo con la misma filosofía del año pasado, un conjunto muy duro que puede ganar a cualquiera. En su casa es muy complicado, por el ambiente que se vive, por cómo apoya la gente. Es una pista muy difícil. Le deseo lo mejor, excepto cuando jueguen contra nosotros. La verdad es que pinta bien otro año».